¿Qué fue de Sinéad O'Connor?

La artista ha reaparecido en una entrevista tras un largo tiempo de silencio desde que se convirtiera a la religión musulmana

Sinéad O'Connor, ahora conocida como Suhada' Davitt -

Hablar de la irlandesa Sinéad O'Connor (1966) es hablar de una artista controvertida y polémica. Hace apenas un año, la cantante, tras haber pasado cuatro años internada en una institución mental, decidió abrazar la religión islámica, y pasar a llamarse Shuhada' Davitt. Nada raro de no ser porque en su cuenta de Twitter dijo que no se juntaría nunca más con "gente blanca" ya que es "asquerosa". Ahora reaparece en una entrevista concedida a -Independent-.

Así lo decía: "Lo que voy a decir es tan racista que nunca creí que mi alma podría sentirse así. Pero de verdad nunca voy a pasar más tiempo con gente blanca (si así es como se llama a los no musulmanes). Ni un minuto más, por ningún motivo. Son asquerosos".

Esta aparición en prensa tiene lugar ahora que la cantante asegura que, en octubre, volverá a ponerse sobre el escenario irlandés de Vicar Street, al que subirá sin el hijab. O'Connor ha decidido utilizar su nombre de pila para todo lo relacionado con su carrera profesional; su nuevo nombre solo lo usará para su vida personal.

La debacle de la artista comenzó tiempo atrás, a causa de su trastorno bipolar y su depresión. O'Connor comenzó a alejarse poco a poco de su familia. El culmen lo supuso una histerectomía -extracción de ovarios y útero-, que la alejó de la vida real. Una noche, en un hotel de Dublín, se intentó suicidar con una sobredosis, tras publicar en su cuenta personal de Facebook: "Podría estar muerta aquí durante semanas y nunca lo habrían sabido. Parece que soy una basura que merece ser abandonada". Las autoridades irlandesas la rescataron a tiempo del alojamiento. Ahora asegura que "no siente arrepentimiento" por el vídeo en la red social, en el que se pasa todo el tiempo llorando.

Las imágenes fueron grabadas cuando la cantante tenía 48 años, en 2017. Sin embargo, los intentos de suicidio de O'Connor, madre de tres hijos, eran anteriores. Ya planeó acabar con su vida a los 33 y lo reconoció en 2007 en el programa de Oprah Winfrey, donde aseguró que su enfermedad mental estaba acabando con ella.

Los problemas de la artista irlandesa se remontan a su infancia. Hija de un matrimonio infeliz, sus padres se divorciaron cuando O'Connor tenía solo ocho años. Su madre abusaba físicamente de ella, así que se fue con su padre. Aunque este, al descubrirla robando en una tienda, la internó en una institución para mujeres en la católica Irlanda. Paso a paso, O'Connor fue buscando un refugio para su atormentada vida en la música.

Con tan solo una guitarra y su voz, anduvo por las calles de Dublín actuando en cualquier sitio que tuviera abierta sus puertas. Su ópera prima, -El león y la cobra- (1987), supuso para la cantante un gran impulso en su carrera, llegando a vender medio millón de discos. Aunque su gran salto a la fama mundial llegaría de la mano de Prince, quien le cedió una canción para que la interpretara, -Nothing Compares to you-.

Sin lugar a dudas, O'Connor seguirá ofreciendo polémicas, pues ya tiene bastantes acumuladas: en 1989 apoyó al IRA se negó a escuchar el himno estadounidense; rechazó el Grammy acusándolo de comercial; quemó una foto del papa Juan Pablo II en una entrevista en directo, y formó parte de una secta de la cual llegó a ser archidiácona.

Pero ahora asegura sentirse con fuerzas para proseguir su trayectoria artística, algo que tranquilizará a sus seguidores: "Para bien o para mal, las cosas suceden por una razón. Si no hubiera pasado por lo que he pasado, hoy no estaría sentada aquí hablando. Y estoy agradecida por estar viva", ha manifestado.