Adiós a los brotes verdes: la mayoría de los indicadores de actividad ya reflejan el inicio de la recesión

Comercio minorista, producción industrial, despachos de cemento, ventas de autos y motos: prácticamente no hay rubro de la actividad económica que no haya sido alcanzado por el clima recesivo. Los indicadores, que hasta ahora seguían positivos, ya están cambiando de signo

La recaudación impositiva de junio pudo haber sido el último indicador económico positivo de los próximos meses. La escalada del tipo de cambio está impactando en la economía real. Ya se nota que el salto inflacionario pega en las ventas minoristas. Y cae el consumo incluso de aquellos bienes durables que, hasta el mes pasado, quebraba récord tras récord, como los patentamientos de autos y de motos.

Después de un primer cuatrimestre con datos atractivos de la actividad económica, la súbita devaluación puso fin a esa dinámica virtuosa. Y este 2018, que parecía transformarse en el primer "año par" con un crecimiento positivo, después de mucho tiempo, finalmente terminará inscribiéndose en la tradición de un enfriamiento económico.

El Indec y las cámaras empresariales ya comenzaron a dar cuenta del costo de la devaluación, en términos de estancamiento de la actividad económica.

Y así como la AFIP se benefició por los efectos de la inflación y de la devaluación, y que llevó la recaudación impositiva a rozar los $300.000 millones, varios sectores de la economía ya empezaron a sentir el rigor de la suba del dólar y la trepada de las tasas de interés.

La pérdida del poder adquisitivo de los salarios ya se evidencia por el retroceso de las ventas del comercio minorista. La CAME informó que el mes pasado, las ventas cayeron 4,2%, y que el signo negativo del primer semestre alcanzó al 2,8%.

El propio Indec ya había insinuado que las cosas venían peor cuando divulgó la actividad económica de mayo, el primer mes de la devaluación. El EMAE de ese mes cayó 0,9%. Una variación menor pero que contrasta con los incrementos en torno del 5% de principios de año.

Un impacto abrupto. De hecho, fue el primer número negativo en la marcha de la economía de los últimos 13 meses.

Una de las causas de ese retroceso fue el desempeño de la industria. La producción fabril cayó 1,2%, también en mayo, la primera contracción en un año.

Dentro de la industria, una de las claves de esa baja tuvo que ver con el empeoramiento de la construcción. Y, en especial, de la obra pública, que está sufriendo las restricciones presupuestarias.

El retroceso del 4,4% en los despachos de cemento del mes pasado tuvo que ver directamente con ese recorte en la cantidad de obras públicas, sobre todo en las provincias.

De acuerdo con el Ministerio de Trabajo, que monitorea las alzas y bajas en el mercado formal, la cantidad de puestos en blanco bajaron en 28.600 durante mayo. En los primeros cinco meses se perdieron 94.500 puestos formales. La construcción y la industria fueron los sectores más afectados.

Los dos datos que confirmaron el mal momento vinieron desde el mercado sobre ruedas:

  • Autos 0 kilómetro. Los patentamientos se derrumbaron un 18% en junio comparado con el mismo mes del año anterior, con 64.140 unidades frente a las 78.396.
  • Motos. Las ventas de junio alcanzaron las 37.291 unidades, lo que significa una caída del 36,1% en comparación con mayo de este año, y del 18,2% en forma interanual.

Señoras y señores, el frío (de la economía) dejó de ser pronóstico. Ya llegó.