Andrew Brunson, el pastor evangélico estadounidense preso en Turquía por el que Trump impuso "enormes sanciones" al gobierno de Ankara

03.08.2018

Turquía clama contra las sanciones de EE. UU. Y amenaza con "una respuesta equivalente"

Brunson llevaba más de 20 años viviendo en Turquía, donde había solicitado un permiso de residencia permanente.

Brunson es un pastor de la iglesia evangélica Presbiteriana de 50 años de edad y originario de Carolina del Norte.

El pastor evangélico estadounidense fue encarcelado en octubre de 2016 durante la ola de detenciones que realizó el gobierno de Turquía tras el fracasado intento de golpe de Estado de julio de ese año contra el presidente Recep Tayip Erdogan.

Inicialmente, Brunson fue acusado de formar parte de un grupo terrorista armado. En 2017, fue imputado con cargos por espionaje e intento de derrocar al gobierno.

Pero su caso volvió a cobrar relevancia esta semana cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó al gobierno de Ankara con "enormes sanciones" si no libera al clérigo de inmediato.

Trump aseguró en Twitter que Brunson es "un gran cristiano, hombre de familia y maravilloso ser humano", quien "está sufriendo mucho". "¡Este hombre de fe es inocente y debe ser liberado inmediatamente!", agregó.

Durante 24 años ha vivido en Izmir, la tercera ciudad más grande del país, ubicada en la costa occidental de Turquía. Casado y con tres hijos, Brunson estaba a cargo de una iglesia con una pequeña congregación de alrededor de 25 personas.

Erdogan y Trump hablaron en 2017 sobre la situación del pastor Brunson, pero el gobierno de Ankara no ha cedido a los reclamos del presidente estadounidense.

Antecedentes

Su caso es de interés "prioritario" por parte del gobierno de Estados Unidos, que ha realizado diversas gestiones en las que han participado el presidente Donald Trump, el vicepresidente Mike Pence y el exsecretario de Estado Rex Tillerson.

En mayo de 2017, Trump habló directamente con Erdogan acerca de la situación, solicitando que el detenido fuera enviado a Estados Unidos lo más pronto posible.

Posteriormente La Fiscalía turca pidió hasta 20 años de cárcel para el pastor estadounidense al considerar que tiene lazos con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla secesionistas kurda de Turquía, y que está vinculado también con la red del predicador islamista Fethullah Gülen, exiliado en EEUU, al que Ankara achaca el fallido golpe de Estado de 2016.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, ofrece una rueda de prensa

Reacción de Estados Unidos

El Gobierno de Estados Unidos anunció el miércoles la imposición de sanciones económicas contra los ministros turcos de Justicia, Abdülhamit Gül, y de Interior, Suleyman Soylu, por su papel en el arresto en Turquía del pastor protestante estadounidense Andrew Brunson.

"La detención injusta del pastor Brunson y su continuado procesamiento es simplemente inaceptable", dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, al informar de las sanciones en una rueda de prensa, en la que reiteró la exigencia de su liberación. Asimismo, Washington acusó a Gül y Soylu de "abusos graves de los derechos humanos".

Como consecuencia de las sanciones quedan congelados los activos que los dos ministros del Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puedan tener bajo jurisdicción estadounidense y se prohíbe realizar transacciones financieras con ellos a entidades del país, indicó el Departamento del Tesoro.

Ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu

Contestación Turca

El Gobierno turco anunció el jueves que reaccionará de forma inmediata con "medidas equivalentes" a las sanciones aprobadas por Estados Unidos en represalia por la situación de Andrew Brunson "Protestamos enérgicamente contra la decisión del Ministerio de Hacienda estadounidense de imponer sanciones contra nuestro país" ha denunciado el Ministerio de Exteriores de Turquía en una nota, en la que anuncia que responderá con medidas equivalentes.

El pastor, que permanece bajo arresto domiciliario, niega los cargos que se le imputan y denuncia que son "vergonzosos y repugnantes".