Crece de manera espectacular la delincuencia de menores de edad en Francia

Los menores de edad han comenzado a integrarse en esas redes profesionales y comienzan a tener filiales propias: crece el proxenetismo y la prostitución de chicas y chicos menores de edad

Marsella, de símbolo a polvorín de la multiculturalidad francesa

La crisis económica de Francia comienza a expresarse de forma preocupante, no solo en las estadísticas que marca un alto desempleo sino que también en la desigualdad social en donde se profundiza el alto grado de inseguridad

La participación de los menores de edad en la delincuencia profesional se ha convertido en un inquietante problema de fondo para la nueva sociedad francesa. El matutino conservador Le Figaro cita a una fuente judicial que declara: "El Estado comienza a estar desbordado por la violencia muy juvenil. Fiscales y policías han constatado una participación creciente de los menores de edad en la delincuencia profesional organizada por mayores de edad relativamente jóvenes".

Se conocen con relativa precisión el origen de los estallidos de violencia suburbana, en la «banlieue», los suburbios de París y las grandes ciudades. Un nuevo proceso, en curso de proliferación, pone de manifiesto el crecimiento llamativo de la violencia y la criminalidad de menores de edad, chicos y chicas.

La participación de menores de edad ha crecido de manera significativa en todo tipo de «infracciones» y delitos: ha crecido un 35 por ciento en los robos con violencia sin armas, un 33 por ciento en los robos de vehículos, un 27 % en las agresiones sexuales, un 25 por ciento en el robo de pisos y casas particulares, un 20 por ciento en los robos con armas, un 3 por ciento en los homicidios. Se trata de cifras oficiales del ministerio del Interior, cuyos especialistas insisten en la gravedad del proceso en curso.

La nueva galaxia de la violencia y la criminalidad juvenil y muy juvenil ha comenzado a ramificarse en varios terrenos sensibles: tráfico de armas y estupefacientes, proxenetismo.

En los barrios del norte de Marsella, las bandas que trafican con armas que llegan de Europa del este también tienen filiales de tráfico de drogas. Los menores de edad han comenzado a integrarse en esas redes profesionales y comienzan a tener filiales propias: crece el proxenetismo y la prostitución de chicas y chicos menores de edad.