Crisis en la industria de electrodomésticos: caen ventas, suben los insumos y peligran empleos

26.06.2018

El salto del dólar encareció los costos de producción de heladeras, lavarropas y equipos de aire acondicionado. En un contexto en el que se deterioró el nivel de ventas y se encareció el financiamiento, las Pymes del sector avanzan con suspensiones y recortes de turnos

Los empresarios del sector línea blanca tuvieron una reunión con Francisco Cabrera dos días antes de que fuese desplazado del Ministerio de Producción.

Le plantearon una larga lista de problemas que atraviesa esta rama de actividad. Se fueron del despacho con un apretón de manos, algunas promesas pero muchas dudas.

Sin embargo, la salida de Cabrera y la llegada de Dante Sica supone hacer borrón y cuenta nueva, aunque a medias: Sica ya asesoró a algunas de las compañías de electro que hoy están afectadas por la coyuntura.

El sector, que da empleo a unas 21.000 personas en el país, está atravesando un duro momento, producto de un complejo combo de factores que golpea al ritmo de producción, llevando a que la mayoría de las plantas apelen a un mix de medidas para intentar sostener el empleo.

En un contexto que conjuga disparada de costos, bajón de la demanda e incremento de importaciones (que operó mayormente hasta antes del salto del dólar), los fabricantes de heladeras y freezers, lavarropas y equipos a gas, como cocinas, termotanques y calefones, están apelando al recorte de horas extras, adelanto de vacaciones y a la solicitud del Procedimiento Preventivo de Crisis para evitar despidos.

Las complicaciones llevaron a que el sector de línea blanca esté operando en la actualidad con un nivel de capacidad ociosa mayor al 40%, de la mano de ventas que caen a un ritmo de entre 20% y 30% interanual.

El sector más comprometido es el de heladeras y freezers, donde más se sintió la competencia importada durante 2017 y el primer cuatrimestre de 2018. Ahora que el dólar está en cerca de $28, el mayor problema que enfrentan es la suba de costos y la caída de la demanda doméstica.

"Esta rama emplea a unas 6.000 empresas de manera directa. Prácticamente todas las firmas estamos tomando medidas paliativas para evitar echar gente", planteó una fuente vinculada con la entidad que nuclea a la industria de refrigeración.

El caso que más ruido viene haciendo es el de Mabe, empresa que opera en el parque industrial de San Luis y que suspendió a 250 trabajadores por el término de un mes, hasta el 2 de julio.

En medio de versiones cruzadas sobre el cierre de su planta ubicada en Haedo, provincia de Buenos Aires, se confirmó que estarán desactivando sus líneas de cocinas y heladeras. En paralelo, Rheem, que fabrica termotanques y calefones en San Luis desde hace 20 años, rescindió el contrato de 119 empleados.

Rosario también es una plaza muy afectada, dado que en esa ciudad se produce el 90% de las heladeras nacionales. Gafa y Bambi, dos de los principales fabricantes de equipos de frío de esa provincia, hace ya un año que presentaron un Procedimiento Preventivo de Crisis.

Sin embargo, el ex ministro de Producción de Santa Fe y actual diputado nacional del Frente Progresista, Luis Contigiani, adelantó que se sumarán más firmas al listado.

Fuentes indicaron a este medio que hay Pymes que producen heladeras con más de 300 empleados que acaban de solicitar ese mismo procedimiento para el 100% de su plantilla.

"Es una forma de atenuar un poco los costos laborales para poder pagar los sueldos y tirar para adelante hasta ver qué pasa. Todo esto se hace con el compromiso de no despedir personal", aseguró un industrial que pidió reserva de identidad.

Menos consumo

El mayor inconveniente que enfrenta el sector ahora es la caída de la producción por la desaceleración de la demanda, no solo minorista, sino también de las propias cadenas de retail.

"El sector de los artículos del hogar tiene su estacionalidad: en verano se venden más los equipos de frío, como heladeras y aire acondicionado, y en invierno, crece la demanda de artículos como calefones y termotanques", apuntó Cornejo.

El directivo indicó "es que la devaluación y la baja del consumo provocó que los comercios no puedan liberarse del stock de productos para el Mundial y esto está demorando las órdenes de compras de otros artículos del hogar, porque no pueden hacer frente con los pagos".

Para Cornejo, el nivel de compras también se vio afectado por el deterioro de las expectativas de los consumidores así como por los cambios que sobrevinieron tras la corrida cambiaria.

"Con una tasa de referencia del 40% es difícil que los comercios puedan seguir sosteniendo las condiciones de financiamiento que venían ofreciendo", indicó.

Retrocede el "made in Argentina"

Un informe de la UNDEV señaló que en 2015 la producción de línea blanca alcanzó el máximo histórico, básicamente por el cierre de las importaciones.

"El proceso de crecimiento del sector fue tal que ese año, el 98% de los lavarropas y el 90% de las heladeras que se vendían en Argentina eran fabricados en el país" indicaron.

Estos datos contrastaban con lo que ocurría en 2003, cuando los productos de origen nacional tenían el 31% y el 69% del mercado, respectivamente.

Sin embargo, la apertura de la economía fue cambiando esa dinámica.

En momentos en que el Gobierno decidió dejar de hacer públicos los datos desagregados sobre comercio exterior, Contigiani reveló que, antes del salto del dólar, la competencia del exterior continuó deteriorando el market share del "made in Argentina".

Un informe del Observatorio publicó un relevamiento actualizado al primer cuatrimestre que reveló que la entrada de productos de línea blanca creció un 108% en volúmenes y un 121% en divisas.

Efectos colaterales de la devaluación

Empresarios del sector advierten que si bien un dólar a casi $28 está ayudando a desacelerar la entrada de productos importados, consideran que son peores los efectos colaterales debido a que estos equipos requieren de partes y componentes atados al valor del billete verde.

Los lavarropas, por ejemplo, vienen equipados con un conjunto de electrónica que figura entre las piezas más caras. Las mismas son traídas generalmente de Asia. Esto implica que, en valores, el contenido local genuino puede rondar el 50%.

En el caso de las has heladeras, los motores -que representan más de la mitad del costo de cada unidad- no se hacen en el país sino que llegan armados desde China y Brasil.

A esto se suma que todo lo que es chapa, vidrio, plásticos y pinturas -que inciden en un 20% en el precio final-, también se mueven al alza cuando el billete verde pega un salto.

"Para nosotros la devaluación fue un problema grave, porque nos agarró con mercadería que habíamos entregado, a cobrar a 90 días, y cotizada a un dólar a $20. Ahora estamos tratando de renegociar parte de esos pedidos", explicó el responsable de una Pyme rosarina.

En paralelo, detalló que "durante mayo y algunos días de junio tuvimos que dejar de vender, como también lo hicieron otras fábricas de línea blanca, por el riesgo de quedar descalzados, porque también tenemos que cubrir las facturas de nuestros proveedores".

Cornejo, de Fedehogar, agregó que la suba de tasas y la inflación les están generando otro gran problema a las Pymes. Sucede que las cadenas de retail pagan con cheques de cobro diferido y, cuando las empresas quieren cambiarlos por efectivo, sufren una fuerte quita.

En el primer trimestre, el tipo de interés que enfrentaban las empresas para descontar cheques avalados en la City rondaba el 27%. Sin embargo, tras la corrida cambiaria y la suba de la tasa de referencia por parte del BCRA, ese nivel se incrementó más de 15 puntos.

"Esto encareció el financiamiento enormemente para las Pymes y complica mucho la compra de insumos y materia prima", indicó uno de los industriales consultados.

Desde la entidad que nuclea a las pequeñas y medianas empresas que fabrican heladeras, freezers y exhibidoras para comercios, se muestran pesimistas: proyectan una baja del 30% para todo el año en el volumen de producción.

"Definitivamente, quedamos del lado de los que perdieron con el salto del dólar", concluyó.