Decenas de miles de personas marchan contra Trump en Londres

14.07.2018

Ante la mirada entre divertida e incrédula de turistas y londinenses, la zona de Westminster ha amanecido el viernes por la mañana con un Donald Trump en pañales y enrabietado como un bebé sobrevolando el Parlamento británico. 

Reconocibles por su atuendo rojo, los voluntarios encargados de manipular el dirigible llevaban escrito en la espalda de sus chaquetas "los niñeros de Trump". El enorme globo de seis metros de altura, que echó a volar entre vítores a las 9.30am frente al palacio de Westminster, ha sido el primer acto de una jornada de protestas en Londres cuyo único punto del día era demostrarle a Donald Trump, que no es bienvenido. Los organizadores de las distintas protestas estiman que unas 250.000 personas han salido a la calle en Londres para clamar contra el presidente de Estados Unidos. Entre ellas, el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn.

Con el ruido de los helicópteros como banda sonora permanente, el primer plato fuerte de la jornada de protestas ha sido una manifestación convocada por Women's March London. La marcha, que se ha desarrollado de forma pacífica y ordenada, ha partido a las 11 de la mañana desde la sede de la BBC en Portland Place para acabar con una concentración en Parliament Square. En el camino, ha atravesado arterias centrales -hoy cortadas al tráfico- como Regent Street, Picadilly Circus, Haymarket, Trafalgar Square o Whitehall.

"Estoy aquí porque estoy horrorizada por las políticas de Donald Trump. Creo que es una amenaza para la seguridad, para el planeta, que está alejando a sus aliados... Y podría seguir y seguir", afirma la norteamericana Meg Taylor, que lleva seis años viviendo en Eastbourne, en la costa sur de Inglaterra, y no se ha dejado disuadir por una advertencia de la embajada de Estados Unidos, que aconsejaba a los ciudadanos de ese país residentes en Reino Unido que mantuvieran "un perfil bajo" en las protestas.

Bautizada como Bring the Noise, la marcha buscaba, literalmente, hacer ruido. Y, con este fin, los asistentes han echado mano a todo lo que tenían a su alcance: cacerolas, cazos, sartenes, tambores, silbatos, o su propia voz, que muchos han alzado en silbidos y abucheos a la altura del 10 de Downing Street, la residencia de la primera ministra, Theresa May. Prácticamente cada persona o grupo portaba una pancarta diferente. Los mensajes oscilaban entre lo expeditivo -"Trump es una desgracia para la humanidad"-, lo humorístico -"conozco bacterias con más cultura"- y lo airado -"Londres recibe a todo el mundo (menos a racistas, misóginos y mentirosos)".

Una joven se permitía un consejo para la reina Isabel II, con quien Trump tenía previsto reunirse horas después: "Alimenta con él a los corgis". Y una niña de no más de cinco años, que acompañaba a su madre disfrazada de Wonder Woman, había volcado en su pancarta sus buenos deseos para América: "Espero que te pongas buena pronto".

La mezcla de manifestantes y consignas ha sido ecléctica (la bandera arcoíris LGTB+ convivía con la de la Unión Europea o con los gorros y camisetas rosas que simbolizan la Marcha de las Mujeres), lo que demuestra el poder aglutinador del movimiento anti-Trump. Pero, sin duda, los jóvenes han llevado la voz cantante de este "carnaval de la resistencia", como lo llamaban otras pancartas.

Como Katie y Georgia, dos hermanas británicas y veinteañeras que han acudido a la protesta. "Porque odiamos a Trump", ha dicho la primera. Georgie elabora algo más el discurso: "Todo lo que él defiende va en contra de lo que defiende nuestro país. En Reino Unido nadie lo quiere aquí".