Día de su natalicio: Ramón Carrillo, el padre del sanitarismo en la Argentina

"El hombre de hoy -decía- ha hecho sus esclavos a la electricidad y a la fuerza nuclear, y será pronto el empresario de las fuerzas del mar y del sol. Estamos frente a un poder catastrófico que puede ser peligroso para el hombre mismo". Ramón Carrillo, precursor del sanitarismo argentino

El impulsor de la medicina social había nacido en Santiago del Estero el 7 de marzo de 1906. Fue un alumno brillante y comprometido, de convicciones fuertes, que terminó el secundario resuelto a seguir la carrera de Medicina. Para eso, dejó su Santiago natal y viajó a Buenos Aires volcándose de lleno al estudio. En 1929 se recibió con medalla de oro. Alma inquieta y decidida, alternó entre la teoría y la práctica, realizando trabajos científicos junto al reconocido neurocirujano Manuel Balado, escribiendo para la Revista del Círculo Médico, y trabajando en las prácticas en el Hospital de Clínicas.

En 1930 obtuvo una beca de la UBA para perfeccionarse en Europa como neurólogo y neurocirujano. Viajó por Holanda, Francia y Alemania, y regresó a Buenos Aires en 1933, en plena década infame, una etapa que se caracterizó por la ausencia de la participación popular, la persecución a la oposición, la tortura a los detenidos políticos, la creciente dependencia de nuestro país y la proliferación de los negociados. Por aquella época, tomó contacto con las figuras emblemáticas de una corriente nacionalista, en la que se destacaron su coterráneo Homero Manzi, Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz.

"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas", señalaba Carrillo en una de sus frases más célebres y recordadas.

Neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista, alcanzó la capacidad político-administrativa de ministro de Argentina. Integró la tradición científica conocida como escuela neurobiológica argentino-germana y produjo asimismo trabajos de antropología filosófica, dejando esbozada una "Teoría general del hombre".


APORTES CIENTÍFICOS Y SOCIALES

Produjo entre 1930 y 1945 valiosas investigaciones originales sobre las células cerebrales que no son neuronas, denominadas neuroglia, y los métodos para teñirlas y observarlas al microscopio, así como sobre su origen evolutivo (filogenia) y sobre la anatomía comparada de los cerebros de las diversas clases de vertebrados.

En ese periodo aportó nuevas técnicas de diagnóstico neurológico (yodoventriculografía; tomografía, que por carencia en la época de medios electrónicos no pudo integrar la computación, pero fue precursora de lo que hoy se conoce como tomografía computada; su combinación con el electroencefalograma, llamada tomoencefalografía). También durante esos quince años logró valiosos resultados investigando las herniaciones del cerebro que ocurren en sus cisternas (hernias cisternales) y los síndromes que ocurren tras una conmoción o traumatismo cerrado cerebral (síndromes postconmocionales); descubrió la enfermedad de Carrillo o papilitis aguda epidémica; describió en detalle las esclerosis cerebrales durante cuya investigación realizó numerosos trasplantes de cerebro vivo entre conejos, y reclasificó histológicamente los tumores cerebrales y las inflamaciones de la envoltura más íntima del cerebro (aracnoides), inflamaciones llamadas aracnoiditis.

También propuso una "Clasificación de las enfermedades mentales" que fue ampliamente empleada antes de los DSM. A los treinta y seis años de edad (1942) ganó por concurso el cargo de Profesor Titular de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires. No obstante, en brusco viraje profesional, abandonó su brillantísima carrera como neurobiólogo y neurocirujano y renunció al prestigio y la tranquilidad que le podía brindar tal carrera para dedicarse al desarrollo de la medicina social (sanitarismo), desde donde podía realizar y concretar sus ideas sobre salud.

Aprovechando la oportunidad que le brindaba el ascenso del Partido Peronista, a cuyo jefe Juan Perón, Carrillo había conocido dos años y medio antes, en 1946 decidió dedicarse a atacar las causas de las enfermedades desde el poder público a su alcance.

Así se convirtió luego en el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina. Por ocho años desarrolló una innovadora y muy valiosa labor. Perón fue derrocado el 16 de septiembre de 1955 por lo que debió permanecer fuera del país. Exiliado, enfermo (hipertensión mal atendida), políticamente perseguido (el gobierno argentino de facto que produjo el derrocamiento presentó ante el de Brasil una protesta por prestársele a Carrillo ayuda médica, calificándolo de "prófugo"; sus libros y cuadros en Buenos Aires fueron saqueados) y tras padecer con su familia grave pobreza, falleció en Belem do Pará, Brasil, el 20 de diciembre de 1956. No obstante tales condiciones, durante ese año aún produjo trabajos de antropología filosófica.

Mientras tanto, en Buenos Aires sus propiedades fueron allanadas y Carrillo fue acusado de enriquecimiento ilícito y malversación de fondos.

"Si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé la vida. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino"

Escribió al periodista Segundo Ponzio Godoy antes de morir. Poco después, el 20 de diciembre de 1956, Pobre, enfermo y exiliado en Brasil, moría a los 50 años el fundador del sanitarismo argentino tras sufrir un accidente cerebrovascular.