Elecciones locales en el Reino Unido

Los laboristas se cuestionan si pueden ganar unas elecciones generales con Corbyn. Los resultados dan aire relativo a Theresa May 

El alcalde de Londres, Sadid Khan, en un colegio electoral, el jueves.

La victoria arrolladora de los laboristas que algunos habían pronosticado, y tanto necesitaban, no se produjo, a pesar de lo propicio del momento, tras los escándalos de la inmigración del ministerio del Interior y la deriva del 'brexit'. Después de ocho años en el poder, y el desgate de la primera ministra de Theresa May, los conservadores hicieron incluso progreso en algunas zonas. Según la proyección de voto a nivel nacional realizada por la BBC, conservadores y laboristas estarían empatados al 35%, los liberales obtendrían un 16% y otros partidos el 14%.

Jeremy Corbyn, el líder de la izquierda laborista

A pesar de que el laborismo no consiguió lo esperado Corbyn afirmó "El laborismo está ahora bien colocado para ganar las elecciones generales". Pero el destacado diputado laborista, Chuka Ummuna, pidió que el Comité Ejecutivo Nacional del partido lleve a cabo una investigación para saber qué ha fallado. "Necesitamos una autopsia bien hecha", declaró Ummuna. "No hemos avanzado lo suficiente y, si queremos formar una mayoría para ganar las elecciones, no podemos confiar en la base de los resultados (del jueves)".

Corbyn ha podido poner en carrera nuevamente al partido laborista después, que el primer ministro Tony Blair hundió hasta niveles vergonzosos el prestigio del partido, ha pasado ya a la historia como un capítulo negro y deplorable del laborismo británico.

Los laboristas siguieron imponiéndose en Londres, pero sin nuevas ganancias y sin haber arrebatado a los tories, como era su empeño, los distritos más codiciados de Westminster, Wandsworth o Kensington y Chelsea. El partido perdió a manos de los tories el control del distrito de Barnet al noroeste de Londres, con abundante población de origen judío. La derrota es consecuencia directa del escándalo sobre el antisemitismo que mina a la formación de Corbyn. Fuera de la capital los laboristas ganaron Trafford y Plymouth, pero perdieron Nuneaton, Bedworth y Derby, localidades que en otro tiempo apoyaron el laborismo de Tony Blair.

Los resultados fueron un relativo alivio para la primera ministra. La influencia del 'brexit' se dejó notar. El voto conservador fue especialmente potente en las zonas donde había triunfado el apoyo a la salida de la Unión Europea. Esa circunstancia, según el ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, muestra que el gobierno debe cumplir con su compromiso de sacar al Reino Unido de la unión aduanera.

Hundimiento del UKIP

Las locales inglesas apenas ha variado el mapa político británico. Una excepción fue el UKIP. El partido antieuropeísta que impulsó el referéndum del 'brexit', está prácticamente extinguido. El derrumbe ya se constató en las elecciones generales de hace un año y ha favorecido ahora a los conservadores en algunas alcaldías. Los liberales demócratas por su parte, que habían quedado prácticamente barridos del mapa, han ganado posiciones, adjudicándose el control de Richmond en la capital, aunque aún les queda mucho en el camino de la recuperación.

Los del jueves eran comicios locales, parciales que sólo se celebraban en Inglaterra, lo que impone prudencia a la hora de extrapolar los resultados a un contexto nacional. En juego estaban 4.371 puestos en 150 corporaciones municipales, incluidos todos distritos de Londres.

Era la primera vez que los británicos acudían a las urnas tras las elecciones generales del año pasado que tuvieron un desastroso resultado para el partido conservador. A la primera ministra le fallaron los cálculos, perdió la mayoría en la Cámara de los Comunes y desde entonces trata de sobrevivir de crisis en crisis.

Ninguno de los dos principales partidos se haya en un momento muy atractivos para el electorado. Ni May ni Corbyn convencen a los británicos. En un reciente sondeo el 30% de los consultados consideraron a la líder conservadora mejor primera ministra que al jefe de los laboristas, frente a un 28% que cree lo contrario. Pero los que no saben o no contestan alcanzan el 42%, lo que da a entender que muchos británicos no tienen en este momento un líder político o quizás un partido al que apoyar con convicción.

Info: Folha