Ferrari Portofino, el sustituto del California

La marca de Maranello acaba de presentar su nuevo Gran Turismo V8, el Ferrari Portofino, que recibe el nombre del bonito pueblo de Portofino, en Italia, conocido sobre todo por su turístico puerto. Su color de carrocería también hace alusión al conocido pueblo: Rosso Portofino.

El Portofino es al igual que el California un 2+2 descapotable de techo rígido retráctil. Este se pliega en 14 segundos de forma completamente eléctrica al pulsar un botón situado en la consola central. La operación se puede realizar en parado o circulando por debajo de 40 km/h. Como siempre, en un descapotable cuya capota o techo rígido sea de accionamiento eléctrico, sea cual sea su precio y potencia, mejor arrancar el vehículo para realizar la operación para no cargar de excesivo trabajo a la batería.

La silueta del Portofino con el techo puesto es un cupé de dos volúmenes sin que se marque un atisbo de tercer volumen como ocurría en el California. Del mismo modo, al plegar el techo, las líneas del Portofino no son estridentes sino armoniosas. Es como si los diseñadores de este cavallino quisieran restar prominencia a este modelo.

Por cierto que en el lateral llama la atención una ondulación que sale de las ruedas delanteras y se pierde a mitad de las puertas para ganar aerodinámica. Un detalle que no resta elegancia al modelo.


Interior

Al entrar al coche resulta muy fácil encontrar la postura de conducción óptima. Los asientos tienen 18 reglajes de forma eléctrica. Se regula el volante de forma eléctrica.

Lo único que rompe las líneas horizontales es la consola central que alberga tres botones: uno con la R para la marcha atrás del cambio automático, otro para poner el modo Auto para el cambio y un tercero, Launch, para realizar una aceleración a fondo perdiendo la menor adherencia posible.

Mención aparte merece el volante. Precioso. Es plano en su base, mezcla piel y carbono, tiene el botón de arranque y a la derecha el manettino (pieza que sirve para cambiar el modo de conducción y que emula a los volantes de la Fórmula 1), aparte de más botones para el manejo del teléfono o el de la dureza variable de la suspensión, destaca un haz luminoso en la parte de arriba. Al acelerar se iluminan unas luces rojas de forma ascendente y que terminan en azules. Nos indica el momento óptimo de cambiar de marcha.

Las plazas traseras según Ferrari han ganado cinco centímetros más para las piernas con respecto al California.


El maletero

El maletero o baúl es de 292 litros de capacidad. Pero si queremos ir descapotados debemos poner una especie de cofre (como el que tienen otros descapotables) que permite separar la carga del hueco en el que se aloja el techo rígido cuando el coche va descapotado. En ese hueco caben perfectamente dos maletas de las que dejan subir a la cabina de avión.

Este nuevo GT de ocho cilindros de Ferrari tiene un chasis completamente nuevo y alardea de ser más ligero que el California T, modelo al que sustituye. Su motor V8 turboalimentado desarrolla 600 CV y permite un 0 a 100 km/h en 3,5 segundos, que no está nada mal para un modelo "de acceso".

El Portofino mide 4,59 metros de largo, 1,94 metros de ancho y 1,32 metros de alto, y se beneficia de una distribución de pesos de un 46% sobre el eje delantero y un 54% sobre el trasero. Ha sido diseñado, como cabría esperar, por el Ferrari Design Centre, quien lo denomina un Fastback, y aseguran que las turbulencias en el habitáculo, a cielo descubierto, se reducen un 30%.

Los frenos carbocerámicos no se cansan aunque es necesario adaptarse al tacto del pedal algo que resulta fácil. Además probamos la aceleración del coche. Sin medición exacta de cronómetro, en un santiamén pasamos de 30 a 120 km/h. El Portofino acelera de 0 a 200 km/h en 10,8 segundos y de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos. Sin olvidar que sólo necesita 34 metros para detener el coche completamente desde una velocidad de 100 km/h.


Animado por un V8, pero turbo

El bloque V8 de 90 grados es el mismo 3.9 litros del modelo saliente, aunque Ferrari asegura haber realizado mejoras en diversos componentes (nuevos pistones, biela, colector de escape...) e instalado una nueva gestión electrónica, que permite además un sonido de escape más trabajado. La potencia de 600 CV ahora se alcanza a 7.500 RPM.

El turbocompresor, además, cuenta con el llamado Variable Boost Management que, según la casa, ajusta el par idóneo en la marcha seleccionada. Par motor, por cierto, cuya cifra máxima es de 760 Nm y está disponible entre 3.000 y 5.250 RPM. Por su parte, tiene un consumo medio homologado de 10,5 litros a los cien kilómetros (245 g/km de CO2).

Con estas cifras, y una velocidad máxima superior a los 320 km/h, el Ferrari Portofino se convierte en el descapotable con techo retráctil más rápido de la casa, con 40 CV más que el California T, y tiene además dos pequeñas plazas traseras que la marca denomina "para trayectos cortos".

Por primera vez, el Ferrari más básico de la gama incorpora el diferencial trasero electrónico E-Diff, de tercera generación en este caso (E-Diff3), integrado con el sistema de gestión de tracción F1-Trac, así como la dirección asistida eléctrica EPS, más rápida y directa. También goza de amortiguadores magnetoreológicos (SCM-E) "dual coil".

El nuevo Ferrari es 80 kilos más ligero que su antecesor. Según los ingenieros de Ferrari esto ha permitido incrementar los sistemas de ayuda a la conducción como la dirección eléctrica, mejorando las prestaciones. Y según la marca contaría con una autonomía de 730 kilómetros, gracias a su depósito de 80 litros. Ferrari homologa para este coche 10,7 litros por cada 100 kms y 245 gramos de CO2 por kilómetro. Esa autonomía, a ritmo normal, baja a unos 500 kilómetros reales.