GP de Argentina: Márquez enloquece ante Rossi y pierde mucho más que una carrera

09.04.2018

El español recibe tres sanciones, dos de ellas por adelantamientos al límite: uno a Aleix Espargaró y otro a Valentino, al que tiró al suelo

Al acabar la carrera, tres hombres, Marc Márquez y sus dos jefes, Emilio Alzamora y Alberto Puig, entraron al garaje de Valentino Rossi y los tres, en una sincronización perfecta, extendieron sus manos derechas. Ofrecían unas rapidísimas disculpas, querían evitar un escándalo. Pero encontraron, también en sincronía, las respuestas negativas de Uccio Salucci, el mejor amigo de Rossi, y Lin Jarvis, el responsable de Yamaha: "Ahora acá no vengas a pedir disculpa". ¿Cómo se llegó a ese momento? La explicación es la eterna paradoja de Márquez. Su éxito se basa en su carácter y su carácter le puede llevar al fracaso. Él lo sabe. Sus cuatro Mundiales de MotoGP tienen como virtud el autocontrol y el único año que perdió, en 2015, la causa fue la ansiedad. La búsqueda del equilibrio siempre fue un reto para Márquez y un espectáculo para el público, pero esta vez se le fue de las manos. Toda la vida lamentará Argentina 2018.

Y no es exageración. La afición del circuito de Termas de Río Hondo le despidió con cánticos de "¡Hijo de puta, hijo de puta!", lo nunca oído en MotoGP. Márquez perdió algo más que una carrera. A falta de seis vueltas, en la curva 13, a derechas, adelantó a Rossi por donde no había sitio y lo tiró al césped. De nada sirvió que le pidiera disculpas de inmediato, con la mano izquierda levantada, mientras el italiano le maldecía desde el suelo. La polémica que ensuciará su leyenda ya era una realidad, en el recuerdo la patada de Sepang 2015, y todo para nada. Por esa acción antideportiva, el Mundial aplicó una sanción de 30 segundos a Márquez y de quinto pasó a decimoctavo, fuera de los puntos. El equipo de Rossi incluso reclamaba -y reclamará estos días- más, un castigo para el futuro, y es posible que lo reciba.

Rechazo a un psicólogo

Su carácter condenó su recuerdo, por años, incluso por décadas, y quizá así decida ponerle remedio. Es un contrasentido que, en un Mundial con equipos sobredimensionados, -el amigo que hace de jefe de prensa, el amigo que pasea el casco, el amigo que simplemente anima...-, Márquez se resista a trabajar con un psicólogo. Con su talento, si dominará su bravura, más victorias serían indiscutibles. De hecho, en Argentina perdió la carrera él sólo. Y fue mucho antes de encontrarse con Rossi. En ese momento, en condiciones normales, el vigente campeón de MotoGP ya debía hallarse solo en cabeza, si acaso peleando con la victoria con alguien. Pero no. Dos sanciones prácticamente consecutivas le llevaron, en las primeras vueltas, al antepenúltimo puesto de la carrera y la ansiedad ya era un riesgo.

La primera sanción fue por sus problemas en la salida. Antes del encendido de los semáforos empezó a llover y todos los pilotos menos Jack Miller entraron a sus garajes a cambiar neumáticos. Ese descoloque obligó a una parrilla nueva, con Miller por delante y el resto 40 metros detrás, y Márquez no supo reaccionar. Al acabar la vuelta de calentamiento, caló su Honda y, ante ese error, perdió el norte. Empezó a correr para delante para arrancarla, la condujo hacia atrás y luego a los lados: todo para poder salir con normalidad pese a que los comisarios ya le avisaban de su ilegalidad.

Doble sanción

Un ride through castigó la maniobra y le obligó a remontar desde el antepenúltimo puesto. Pero entonces todavía se imaginaba vencedor. Con su velocísimo ritmo, quiso recuperar puestos demasiado rápido y entonces llegó la segunda sanción. Un adelantamiento salvaje a Aleix Espargaró fue castigado con la pérdida de un puesto y ya sólo quedaban unas vueltas más para encontrarse a Rossi.

Tan enloquecida fue su carrera que mientras tres pilotos celebraban en el podio, toda la atención estaba centrada en la habitación de Dirección de Carrera, donde Rossi y Márquez ofrecieron su versión de lo ocurrido. Los tres vencedores damnificados fueron Cal Crutchlow, Johann Zarco, que tiró a Dani Pedrosa, y Álex Rins en el primer podio en MotoGP de su vida. Los tres, junto a Jack Miller, supieron aprovechar la furia de Márquez y otras condiciones, como los problemas de Yamaha y Ducati (Dovizioso acabó sexto) sobre mojado. Los tres no serán recordados por todos aquellos que recordarán, con toda probabilidad, el día que Márquez enloqueció y perdió más que una carrera.

Rossi: "Ahora acá no vengas a pedir disculpas"

Fue la carrera más loca de los últimos tiempos en MotoGP y, seguramente, la que reaviva las ascuas de la guerra eterna entre Marc Márquez y Valentino Rossi. En Termas, después del ímpetu mal entendido del español, que embistió al italiano hasta tirarle al suelo en su intento de remontada -arruinó su carrera-, se produjo una histórica imagen: Márquez fue expulsado del box de Rossi cuando acudió a presentar sus disculpas.

Pero ni siquiera fue Valentino el que no le dejó entrar. Marc, que acudió nada más terminar la carrera -fue abucheado e insultado gravemente por los aficionados argentinos- junto a Alberto Puig y Emilio Alzamora (y después de ser sancionado con 30 segundos por esa acción tan fea, la tercera penalización de su atribulado Gran Premio) a pedir perdón, fue rechazado de muy malas maneras por Uccio Salucci, el amigo inseparable de Il Dottore, que le espetó: "No vengas aquí, ahora no. ¿Tienes el valor de venir ahora?". A su lado estaba Lin Jarvis, el kapo de Yamaha, que tampoco permitió el acceso de Márquez.

Resultados final:

Resultados final Moto2:

Resultado final Moto3: