Indignación y dolor en el último adiós a las víctimas de la explosión en la escuela de Moreno

04.08.2018

Docentes, familiares, vecinos, alumnos y ex alumnos despidieron los restos de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, entre la tristeza y la bronca por una tragedia que podría haberse evitado.

Docentes, familiares, vecinos, estudiantes y ex alumnos expresaron su dolor e indignación en el último adiós a Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, las víctimas de la trágica explosión ocurrida en la en la Escuela N 49, del partido bonaerense de Moreno.

Los velatorios de la vicedirectora y el auxiliar de la escuela situada en Davaine y Félix Roldán, se realizaron por separado en dos casas de sepelios de ese distrito del centro oeste del conurbano bonaerense.

Las víctimas de la tragedia de Moreno son dos personas muy reconocidas por su compromiso en la comunidad educativa

Cientos de personas pasaron entre el jueves por la noche y el viernes por la mañana por la casa velatoria donde despiden los restos de Sandra Calamano, donde se vivieron muestras de desgarrador dolor.

Los vecinos y compañeros de trabajo coinciden en señalar que la vicedirectora y el auxiliar querían tener listo el mate cocido que minutos después debían servirle a los casi 500 alumnos que asisten a la escuela. Y entonces, la tragedia: los dos murieron víctimas de una explosión aparentemente por un desperfecto en una estufa.

"Se murió por los chicos. Fue a la escuela porque no quería que los pibes se quedaran sin comer, les estaba por preparar el desayuno", afirmó Débora, una maestra compañera de Sandra.

"Sandra vivía para el colegio. Nuestra escuela es una familia. Pasamos ocho horas acá. No es justo que digan que tenemos de prisioneros a los chicos, que nos hagan trabajar en estas condiciones. No tenemos materiales, no hay nada. Hasta para comprar el pan ponemos plata. No tenemos tizas, no tenemos nada", se lamentó Marcela, una docente de la escuela.

Rubén y Sandra

Por su parte, el director de la escuela dijo que el día anterior a que él dejara de ir a la escuela -en abril de este año- estaban sin comedor por una pérdida de gas en la cocina y dando clases sólo media jornada. "Se hacían notas día por medio denunciando la situación. Tardaban una semana hasta que venían a revisar. Es una vergüenza. Ninguna escuela de la Provincia está en condiciones de dar clases. Tengo 30 años de antigüedad en el sistema. A mí no me la van a venir a contar", dijo.