Kia Sportage: renovado e híbrido

Desde su nacimiento en 1993, el Kia Sportage ha sido el gran pilar de la familia coreana y su enorme aceptación le ha convertido en el modelo más vendido de la marca en todo el mundo.

Y como cualquier producto que funciona, cuando se renueva lo hace sólo en cuestiones de matiz, sin arriesgar con grandes revoluciones. Por eso, el nuevo Sportage, que llegará a los concesionarios el próximo mes de octubre, no es muy diferente del actual en el plano estético. Ligeros retoques en los paragolpes, en la parrilla delantera y en los faros, que incorporan unas luces diurnas de Led con cuatro puntos, son los cambios más relevantes en el exterior.

En el habitáculo sucede algo parecido, con sutiles actualizaciones de diseño que afectan principalmente al volante, al cuadro de instrumentos y al sistema de información y entretenimiento que, además, mejora en lo referente a conectividad. A través de su pantalla táctil, que puede ser de siete o de ocho pulgadas, las variantes equipadas con navegador incluyen de serie todos los servicios conectados de Kia.

También crece el número de ayudas a la conducción, con elementos como el control de crucero adaptativo con función automática de parada y arranque, las cámaras para la monitorización del entorno o la alerta de cansancio, que avisa cuando detecta un comportamiento anómalo en la persona que va al volante.

Motores

Pero donde vamos a encontrar un avance más significativo es en la variedad de motores. Lo más destacado es la incorporación de una versión de hibridación ligera, lo que se conoce como mild hybrid, que gracias a la combinación de un propulsor diésel 2.0 de 185 caballos y de un pequeño motor eléctrico de 12 kilovatios consigue una notable mejora en la eficiencia del coche. Esta variante, denominada EcoDynamics+ y asociada a un sistema eléctrico de 48 voltios que recarga la batería en las fases de retención y frenada, consigue ahorros en el consumo de hasta un 7%. El motor eléctrico no sólo arranca el vehículo y lo impulsa en los primeros metros, sino que también apoya al diésel con algo de potencia extra en las aceleraciones fuertes.

La otra novedad relevante es un motor diésel de 1.6 litros, que sustituye al 1.7 comercializado actualmente. Se trata de una mecánica "limpia" que permite una reducción significativa de consumos y emisiones contaminantes, gracias a varias aportaciones. Por un lado, lleva un bloque de aluminio con un peso más de quince kilos inferior y con menos fricciones internas. Por otro, cuenta con un depósito de Ad Blue (urea) y un catalizador con tecnología activa para disminuir la emisión de NOx y de partículas. Este motor se ofrece con dos niveles de potencia, 115 y 136 caballos.

Para 2020 está previsto que aparezca una nueva versión mild hybrid asociada a este motor diésel 1.6.

La gama de propulsores de gasolina no varía, aunque sí se han hecho algunos retoques para cumplir con la futura normativa sobre emisiones, que entrará en vigor en 2020 y para la que también están preparados ya los motores diésel y el híbrido. Hay una mecánica de 1.6 litros atmosférica con 132 caballos y otra turbo de 177, ambas con filtro de partículas, un elemento poco común hasta la fecha en los motores de gasolina, pero que cada vez tendrá que ir utilizándose más para ajustarse a la reglamentación.

Como hasta la fecha, existirán modelos con tracción delantera y con tracción total, así como distintas opciones de cajas de cambio, que pueden ser manual de seis velocidades, automática de doble embrague y siete marchas o automática de ocho velocidades con convertidor de par, está última sólo en combinación con el híbrido ligero.