La reunificación de la izquierda alemana

05.09.2018

El partido alemán Die Linke, junto con el SPD y Los Verdes se aúnan bajo el lema "levantarse" contra el ascenso de la extrema derecha

Sahra Wagenknecht, miembro del partido alemán Die Linke

El partido alemán Die Linke (La Izquierda) ha iniciado una serie de encuentros con socialdemócratas del SPD y miembros históricos de Los Verdes, bajo el lema "Aufstehen" (levantarse) y con la excusa de buscar juntos una estrategia para hacer frente al ascenso de la extrema derecha. Lo que persiguen más a largo plazo es una reunificación de la izquierda alemana que permita de una vez desalojar a Merkel de la Cancillería de Berlín. "El objetivo es frenar la subida de Alternativa para Alemania (AfD) y ¡ojalá! propiciar su descenso. Quizá después de eso surjan nuevas posibilidades de colaboración, claro está", ha reconocido el cerebro de la operación, Oskar Lafontaine.

Lafontaine fue en los 90 uno de los principales líderes del SPD. Ocupaba el cargo de ministro de Economía cuando su pareja política, Gerhard Schröder, implementó la Agenda 2010, una serie de recortes que puso fin al estado del bienestar en Alemania y gracias a los que, cuando llegó la crisis financiera, el país pudo mantener el nivel de empleo.

Pero Lafontaine no estuvo de acuerdo con esas medidas, lo que sumado a una lucha fratricida por el control del partido le llevó a dar un portazo, abandonar el SPD y llevarse con él a parte de la militancia. Asociado con los ex comunistas reciclados a la democracia tras la caída del Muro de Berlín del PDS, fundó Die Linke y dividió el voto de la izquierda.

Sus excolegas declararon a Lafontaine proscrito y esta división ha allanado hasta el día de hoy el camino a Merkel. Ahora, ya retirado de la política y a través de su mujer, la actual presidenta del grupo parlamentario de Die Linke Sahra Wagenknecht, Lafontaine intenta recomponer los platos rotos de cara a una posible coalición de izquierdas tras las próximas elecciones.

Chmnitz, escenario político

Antes de presentar la plataforma "Aufstehen", los fundadores han recogido cien mil apoyos de profesores, profesionales, artistas y científicos que avalan la iniciativa. Prometen una legislación más justa de la inmigración y el asilo junto a mejoras sociales para la clase trabajadora, esa que según las encuestas se echa en brazos del partido antieuropeo y antiextranjeros AfD. "Tenemos que resolver la cuestión social", explica Lafontaine, "las protestas que hemos visto en Chemnitz, esa ira, su causa no son los refugiados, sino la desintegración de la sociedad por los recortes sociales y la creciente satisfacción que eso genera".

Para entender el oportunismo de estas palabras es necesario retroceder a mediados de junio de 2005 y situarnos en la ciudad de Chemnitz, en Sajonia, la misma en la que la semana pasada miles de ciudadanos, algunos de ellos exhibiendo gestos y parafernalia nazi, salieron a la caza del extranjero para tomarse la justicia por su mano tras un asesinato aún por aclarar.

El entonces cabeza de lista de la candidatura del PDS, Oskar Lafontaine, arengó a los trabajadores locales, en un mitin al que asistieron unas 1.500 personas, a proteger el empleo evitando que "padres de familia se queden en paro por culpa de extranjeros que vienen a ocupar sus puestos de trabajo a cambio de salarios más bajos". Un editorial del Franfurter Allgemeine juzgó entonces que Lafontaine estaba "agitando miedos y resentimientos", los mismos que la plataforma "Aufstehen" intenta ahora aplacar.

Hans Albers, representante de la sociedad civil, Ludger Volmer, ex portavoz de los Verdes, Bernd Stegemann, autor y dramaturgo, Simone Lange, alcalde de Flensburg y Sahra Wagenknecht de la extrema izquierda Die Linke, asisten a una conferencia de prensa sobre la nueva izquierda (AFP PHOTO / Tobias SCHWARZ)

Los Verdes como gran aliado

A la rueda de prensa de presentación de la plataforma han asistido en Berlín, junto a Wagenknecht, el ex presidente de Los Verdes Ludger Volmer, la alcaldesa de Flensburgo Simone Lange, candidata a la presidencia del SPD contra la ganadora de la votación Andrea Nahles, y el dramaturgo Bernd Stegemann.

En sus discursos se ha reivindicado una reinvención de la política que la conecte de nuevo con los ciudadanos y un giro hacia las política sociales, todo ello en un tono que por momentos se volvía nostálgico. "El partido Los Verdes tiene dos focos, el pacifismo y orientación social, sin política social no hay política ecológica, la defensa de los pobres vinculada a una visión ecológica de la sociedad", ha defendido Volmer, "hoy les falta la resonancia suficiente, necesitamos promover una cultura política en la que seamos escuchados, no hay argumentos elocuentes, solo nuevas técnicas... no puede ser un movimiento desde arriba sino que necesitamos a la gente, organizarla, articularla, ningún partido puede vivir sin respaldo social".

Última oportunidad para la izquierda

"Alemania está cambiando", ha advertido en clave de negra premonición Wagenknecht, "vemos más agresividad en la política, vivimos una seria crisis de la democracia, muchas personas ya no se sienten representadas por la política y no es solo un sentimiento, afecta a casi la mitad de la población y significa desconfianza en las instituciones". "Si no reconducimos eso, en cinco o diez años habremos perdido este país", ha augurado.

En las últimas elecciones, estos tres partidos juntos sumaron el 38,5% de los votos, pero la directiva del SPD sigue rechazando cualquier colaboración y no apoya, de hecho, esta plataforma común. De cara a las próximas elecciones, el último estudio demoscópico Insa publicado este martes por Bild señala que los socialdemócratas caen por detrás de la ultraderechista AfD (17%) y se sitúan en tercer lugar con el 16%, mientras que la CDU de Merkel gana medio punto hasta el 28,5% de los votos.