LEON BRIDGES

23.05.2018

La joven promesa norteamericana del soul moderno rompe sus esquemas abriéndose camino entre el público con un disco, compuesto por diez canciones, que rompe una parte de la idea que todos y todas teníamos de Leon Bridges. 

Obra que supone un cambio en el camino que trazaba el artista para subirse al carro del pop más cercano a cantantes como Bruno Mars que recurren muy a menudo a influencias procedentes del hip hop. Estilos como estos podemos escucharlos en Good Thing (2018), aunque manteniendo aquellos arreglos soul que siempre han caracterizado al estadounidense.

Prueba de ello son las tres canciones que dan inició al disco. "Bet ain't worth the hand", "Bad bad news" o "Shy". Se rompe el guion con la llegada de "Beyond". Bridges recupera el alma de los primeros discos para traerlo a nuestro año haciendo de un medio tiempo un auténtico temazo. Baila. Canta. Da frescura.

El resto del disco vuelve al caminar en la senda del comienzo. Ritmos propios del hip hop de los noventa traídos al pop para hacer canciones de festival como "You don't know". El broche final lo ponen "Mrs" y "Georgia to Texas" donde introduce arreglos que nos conducen a Coming home (2015), momento en el que el cantante se introdujo en la lista de las grandes promesas del soul, afianzando un estilo en el que resaltaba el sentimiento de una mente preparada para introducirse en un mercado donde había caído en el olvido, dejando en otro lugar aquellos estilos catalogados como música comercial. Aun así fue sorprendente la aceptación, por parte de la crítica intelectual, de su debut.