Más de la mitad de los franceses tiene “mala” o “muy mala” opinión de Macron

06.07.2018

El presidente sigue cayendo en los sondeos, aparentemente víctima de unos resultados que se hacen esperar y una comunicación política muy agresiva

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, sostiene una camiseta de baloncesto con su nombre

Emmanuel Macron sigue cayendo en los sondeos, aparentemente víctima de unos resultados que se hacen esperar y de una comunicación política muy agresiva que corre el riesgo de convertirse en «polución» contra la imagen presidencial.

Según los últimos sondeos publicados por «Le Figaro Magazine» y «Huffington Post», entre un 59% y un 64% de los franceses tienen mala o muy mala opinión del presidente de la República, al que solo conceden su confianza un 32% de franceses.

Hace exactamente un año, un 57% de los franceses tenían buena o muy buena opinión del jefe del Estado, según los sondeos de «Le Figaro Magazine» de la época. Doce meses después, Macron ha perdido 25 puntos.

Según todos los estudios sociológicos, la decepción y el desencanto son una consecuencia directa de varios indicadores paralelos: los resultados prometidos siguen sin ser visibles, cuando crece significativamente el miedo a posibles subidas de impuestos; las «frasecitas» del presidente en campaña electoral permanente están comenzando a «cansar»; la comunicación política presidencial muy agresiva comienza a irritar por muy diversas maneras.

Cuando Macron suelta una reprimenda a un adolescente por llamarlo «Manu», durante un viaje promocional, el presidente deseaba «restaurar» la imagen del jefe del Estado... sin embargo, el resultado fue igualmente negativo.

Cuando Macron se hace interminables «selfies» con algunos simpatizantes, durante sus diarios desplazamientos, por Francia y el extranjero, las imágenes comienzan a «cansar» discretamente. El primer efecto de la «naturalidad» comienza a ser eclipsado por lo repetitivo, cuando no es un secreto que los fotógrafos profesionales solo pueden aproximarse físicamente al presidente cuando su guardia pretoriana lo considera oportuno.

Los numerosos viajes de Macron por cinco continentes han restaurado la imagen internacional de Francia, sin duda. Pero los resultados siguen siendo menos visibles.

Macron comenzó por «tejer» cierta «complicidad» con Donald Trump, sin resultados conocidos. Macron lanzó el mes de septiembre pasado ambiciosos proyectos para Europa, que comienzan a diluirse, víctimas de las resistencias de Alemania, la ausencia de otros aliados sólidos, las polémicas con Italia (inmigración) y la tensión con toda Europa del este.