May, “irritada” por la rebelión interna para apearla del cargo

17.09.2018

Michael Gove echa leña al fuego: "Un futuro primer ministro podría alterar la relación con la UE"

A poco más de seis meses de la fecha prevista para la salida del Reino Unido de la UE, el 29 de marzo de 2019, Theresa May no pasa por su mejor momento. Y no solo por la negociación con Bruselas, ya complicada de por sí, sino más bien por el fuego amigo. Ella misma confesó ayer sentirse «irritada» con las especulaciones en torno a su permanencia en el cargo de primera ministra. En una entrevista, aseguró que el debate debería girar sobre el futuro del país, en lugar sobre el suyo propio.

Se refería así a la rebelión en marcha en las filas conservadoras de aquellos que se oponen al llamado plan de Chequers, la propuesta para un Brexit blando que May impuso a los miembros de su gabinete en una reunión celebrada en esa localidad el 6 de julio. Ese plan aboga por la creación de una zona de libre comercio con la UE tras dejar de formar parte del bloque, lo que supondría evitar los controles aduaneros y mantener abierta la frontera entre las dos Irlandas. Pero sus detractores entienden que eso significa, además, que los británicos permanecerían atados a las reglamentaciones de Bruselas contra las que han luchado durante tanto tiempo.

El pasado martes, medio centenar de parlamentarios del Grupo de Investigación Europeo (ERG, por sus siglas en inglés), que agrupa a fervientes partidarios del Brexit, celebraron un encuentro en el que se abordó abiertamente la posibilidad de apear a May de su cargo. En su respuesta a través de la BBC, asegura que ella está centrada en el futuro de su país y en garantizar que obtiene "ese buen acuerdo de la Unión Europea que sea bueno para el pueblo del Reino Unido, sean de donde sean". Según recalcó, el plan de Chequers es el único que cumpliría con la voluntad expresada por los británicos en el referéndum de 2016, en el que ganó el sí al Brexit.

Además, la "premier" británica cargó contra su exministro de Exteriores Boris Johnson, que desde su abandono del cargo ha redoblado sus críticas hacia ella. A juicio de Theresa May, su reciente comentario de que la estrategia para el Brexit envolvía al país en un "chaleco bomba" fue "completamente inapropiado".

Pese a las palabras de la primera ministra, ayer mismo uno de los miembros de su Gobierno atizó el fuego del debate, al poner en entredicho su continuidad en el cargo a largo plazo. En declaraciones el ministro de Medio Ambiente y uno de los abanderados del Brexit, Michael Gove, aseguró que la propuesta de Chequers es la correcta "por ahora", pero advirtió de que "un futuro primer ministro podría escoger alterar la relación entre el Reino Unido y la UE".

Cumbre en Salzburgo

Entre tanto, el calendario sigue avanzando. Tanto la UE como el Gobierno británico mantienen su objetivo de cerrar un acuerdo el próximo octubre, para que dé tiempo a ratificarlo, aunque últimamente ambas partes se han mostrado «flexibles» para alargar ligeramente ese plazo. De momento, los jefes de Estado y de Gobierno comunitarios tratarán de dar un impulso a la negociación en la cumbre informal que se celebrará el miércoles y el jueves en Salzburgo.