Paulo Coelho ahora cuenta sus años locos

31.08.2018

El brasileño publica "Hippie", una novela autobiográfica sobre el movimiento que le marcó la vida. 

Esperado y siempre deseado, el brasileño Paulo Coelho lanzó su vigésimo libro. Se trata de Hippie, una novela inspirada en su propia vida. Con un ritmo trepidante, casi de thriller, aunque él declare que no está seguro de que sea así: "Comprendo que las personas cuando leen un libro quieran ir hacia el final, y comprendo por qué puede leerse también como un thriller. No obstante yo creo que la narrativa, la prosa, es muy importante. Como decía Lewis Carroll: 'Para escribir tienes que respetar una regla, empezar por el principio, ir hasta el final y parar'. Creo que escribir es eso y fue eso lo que hice mientras escribía Hippie y solamente contando lo que viví".

Su libro narra las aventuras de este joven Paulo y su búsqueda dentro de un movimiento que no las tenía todas consigo. Luego de romper con una amante mayor que él, inicia su camino desde un Brasil militarizado, donde no tarda en caer preso y ser torturado por los paramilitares. Apenas liberado, se atreverá a seguir con el destino planeado: la tan mentada ruta hacia Europa con destino final, Nepal. El libro salió en abril en los mercados norteamericanos y europeos y estará desde el primer día de septiembre en las librerías argentinas.

-Hippie es una autoficción. Usted comenta que los hechos allí contados le ocurrieron y que sólo los pasó por el tamiz de la ficción, en beneficio del lector. ¿Cómo se sintió siendo su propio personaje, esta vez?

-Todos los libros son un reflejo de mi alma, algunos más visibles como El peregrino de Compostela o Las valquirias, otros no tanto. Pero yo soy también un pastor de Santiago buscando el tesoro. Escribí el libro en tercera persona para poder verme a mí mismo y ver con mayor distancia lo que pensaba en aquel tiempo. También para facilitar mi trabajo como escritor, ya que así puedo describir lo que sienten otros personajes, como el francés o Karla, sin la necesidad de utilizar una manera más complicada para decir eso. Es curioso: el libro me hizo observar lo que pasa ahora, las sociedades totalmente conservadoras, que mataron la libertad interior que teníamos en aquella época. Por lo tanto, soy todos mis personajes. En el hippie estoy más visible: soy él.

Hippie es sobre todo una road movie. Una road movie tradicional, que recorre diferentes geografías, Perú, Brasil, Estambul, rumbo a Nepal. Y una road movie espiritual: el protagonista parte a la búsqueda del crecimiento individual y para eso atraviesa una peripecia propia de los héroes tradicionales: la vocación de escritor, un viejo amor, la detención y tortura de los paramilitares, el viaje a Amsterdam, la propuesta de convertirse en un narcotraficante, un nuevo amor, el movimiento Hare Krishna, el Sufí, el viaje a Nepal, hasta lograr la meta. El protagonista tiene un amorío con una chica, Karla, que acaba de romper con un amante francés y casado (con otra).

-¿Planeó usted todo el derrotero de la novela o, como una suerte de road movie, se fue dejando llevar por aquello que vive y anhela el protagonista?

-El viaje era una de las claves del movimiento hippie. Era donde uno encontraba a los otros; pasé momentos muy duros como la tortura y la prisión; y momentos espectaculares, como el viaje en mi camino a Nepal. Yo no planeé nada, yo calqué la historia tal cual. Escribí el libro porque veo el mundo de hoy, donde la gente tiene cada vez más miedo de todo; no se puede dar un paso a la derecha o a la izquierda, porque te atacan. Lo que conté fue pura y simplemente mi experiencia. La experiencia siempre es la historia que más encaja en la literatura, es como los vagones de un tren, que esta vez volvieron hacia el pasado.

-¿Cuánto impactó en usted el movimiento hippie, como escritor, como artista?

-El movimiento hippie fue mi epifanía. Allí empezó todo; yo sabía muy poco del movimiento: vivía en Brasil y Brasil estaba bajo los militares. Había leído algunas cosas pero había mucha censura y no se podía interesar uno en las cosas que no fueran permitidas. Entonces mi primera visión del mundo fue a través de los existencialistas, como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, y con todos los existencialistas de la época. Cuando llegaron los hippies con una idea completamente distinta del mundo, ahí me identifiqué completamente con ellos. Vi que detrás de sus filosofías, había un querer ver el mundo sin el velo de lo establecido por la sociedad. Hay que recordar que era una época muy represora, donde todos los que eran distintos eran, de una manera u otra, atacados. Por eso, siguiendo el movimiento hippie, una de las primeras cosas que hice cuando volví a Brasil, fue crear una revista, que llamé la Underground Press, para compartir conocimientos que no ibas a encontrar en otros sitios. Duró solamente dos números, pero igual me hizo muy bien saber que podía plasmar todo lo aprendido en una revista.

-¿Cree que de alguna manera el hippismo cambió nuestro mundo para mejor? ¿Deberíamos retomar algunos de los aprendizajes que se hicieron en esa época?

-El movimiento hippie no era impráctico, idealista y anticapitalista: el movimiento hippie era algo fuera de esta sociedad. No queríamos confrontar a la sociedad por la confrontación misma. Lo que queríamos era crear una sociedad aparte y tal vez en eso fuimos muy ingenuos. Una sociedad con otros valores en relación con la mujer, con la comida, con el viaje, con la moda. La moda era una manera en que uno identificaba al otro, al par. Los hippies no lograron cambiar el mundo para mejor: ya vemos el desastre que es el mundo ahora. Sin embargo, los hippies de esa época lograron cambiarse a sí mismos para mejor, para ver el mundo de una manera distinta. Y la siguen viendo con la responsabilidad y la solidaridad que caracterizaba a los hippies.

Coelho, en un tren. Los viajes eran fundamentales en la concepción del hippismo.

-En Spotify se formó una lista de las canciones que usted menciona en su libro, con el nombre "Hippie de Paulo Coelho". ¿Recomienda leer la novela oyendo las canciones citadas?

-No: eso no marcha. Porque el libro necesita una concentración especial. Si hay una música que se acerca mucho al libro es Athom Heart Mother de Pink Floyd... Yo no he conseguido leer un solo libro en mi vida, escuchando música a la vez. El libro es exige una concentración grande; por eso estoy absolutamente en contra de la idea de adaptación de mis libros al cine. Yo no vendo mis derechos. Si bien vendí ahora tres libros para una serie, es porque no tienen nada que ver con los tres libros. El demonio y la señorita Prim, La bruja de Portobello y Brida... serán parte de una serie basada en ellos. Aquí no se tratará de contar la historia de estos tres libros, porque un libro no tiene traducción a imágenes. El libro es un medio que necesita que un lector o un director, quien va a crear los personajes, los escenarios, haga una nueva escritura. Por eso siempre prohibí la venta de los derechos.

A pesar de sus palabras, hay un puñado de películas basadas en sus libros, y tal como contó él, firmó un acuerdo con las productoras de American Gods, Fremantle Media North America, Random House Studio y Dancing Ledge Productions, para la creación de un drama.

Explorando temas y personajes de las tres historias, el thriller policial tratará de la condición humana. Según el portal americano Deadline, la serie, aún sin título, seguirá a un joven sacerdote que se embarca en una jornada de autodescubrimiento y redención. Fue separado de su iglesia, es un fugitivo de la ley, y es perseguido por una poderosa familia criminal. Al mismo tiempo, una agente de la CIA que lo vigila descubre poderes misteriosos y una conexión más profunda con el sacerdote de lo que jamás imaginó ser posible. Pronto, habrá más Coelho en pantalla también, para disfrutar.

Un rebelde que triunfó

Nace en Río de Janeiro en 1947, en una familia católica de clase media alta. Se vuelve rebelde y termina en un psiquiátrico.

Se acerca a los hippies, escribe canciones. Tras un viaje por Europa publica su primera novela, "El Peregrino". La segunda, "El alquimista", termina siendo la más vendida en la historia de Brasil y entra al Guiness como el libro más traducido de autor vivo.

Vendió unas 200 millones de copias de sus 28 libros en más de 150 países. En Twitter lo siguen 15,3 millones de personas y en Facebook, 28 millones.