Pino Solanas ovacionado en Berlín por su documental sobre agrotóxicos

"Viaje a los pueblos fumigados" denuncia los efectos nefastos de la industria agrícola en el medio ambiente y la salud. Fue exhibido en el Festival de Cine alemán.

Solanas recorre 7 provincias para recoger testimonios de numerosos expertos en agricultura y salud y víctimas de los agrotóxicos.

El senador Fernando "Pino" Solanas fue ovacionado antes y después de la proyección de su documental "Viaje a los pueblos fumigados" en el Festival de Cine de Berlín, donde tuvo su estreno mundial a sala llena en la prestigiosa sección Berlinale Special. Solanas ya recibió el Oso de Oro honorario en 2004.

El documental denuncia la sojización de Argentina y el uso intensivo de agroquímicos como el glifosato. El cineasta fue acompañado durante el estreno en el teatro Haus der Berliner Festspiele de la capital alemana por el director del festival, Dieter Kosslick, quien es el curador de la sección y también de la de competición oficial.

"No hay ninguna conciencia (sobre esta problemática), esa es una de las razones por las que he elegido hacer esta película", dijo Solanas, quien actualmente preside la Comisión de Ambiente Sustentable del Senado, en una entrevista.

"La famosa Pampa argentina, con sus pasturas naturales, alimentaba su ganado y producía cereales de los de mayor calidad del mundo. Pero la búsqueda de mayor rédito castigó el suelo y los químicos mataron su rentabilidad", advirtió el director de películas como "Memoria del saqueo", sobre los efectos de la deuda externa en Argentina.

A lo largo de "Viaje a los pueblos fumigados" - la única representante latinoamericana en la "Berlinale Special"-, Solanas hace un recorrido por siete provincias argentinas, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Salta, donde reúne los testimonios no sólo de numerosos expertos en agricultura y salud, sino también de las víctimas directas de este modelo agropecuario intensivo asociado al uso de lo que llama "agrotóxicos".

Entre esas víctimas figuran los indígenas wichis del noroeste salteño, que se quedaron sin sustento por el desmonte de sus bosques nativos -dedicados ahora a la siembra de soja-, las maestras de escuelas rurales que denuncian la intoxicación de sus alumnos debido a las fumigaciones aéreas con glifosato o las propias madres de niños afectados por malformaciones o hepatitis fulminantes que atribuyen a los pesticidas y herbicidas.

El documental reúne entrevistas con el ex director del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Jorge Rulli, que viene denunciando desde hace décadas la adaptación del mercado agropecuario a las multinacionales mediante la idea de que cantidad es mejor que calidad; y el fallecido investigador del CONICET, Andrés Carrasco, quien logró demostrar por primera vez la incidencia del glifosato en la malformación de embriones.

"Una película tampoco es un libro de ciencia, una película lo que permite es abrir una ventana de descubrimiento sobre una realidad que el hombre urbano no conoce", afirmó Solanas, quien asegura que el público no tiene información. "Hoy en día se compra por los ojos sin saber cómo se produjo. La gente compra un tomate o una frutilla porque se ve lindísima...pero son las peores", apuntó.

El senador aseguró que es "una mentira enorme" que el modelo de agricultura intensiva actual no pueda ser reemplazado por una ecoagricultura o agricultura orgánica, y por eso cree que es imperativo que los ciudadanos se informen. "No tienen que ser idiotas que se dejen llevar por lo que dice la publicidad".


Solanas advirtió que "en la Argentina se producen alimentos con veneno. Todo cultivo agrícola utiliza agrotóxicos venenosos y muy peligrosos, porque enferman con capacidad de matar a los consumidores. Son tan tóxicos que la mayor parte de estos agroquímicos producen malformaciones hereditarias".

Este viaje de investigación sobre las secuelas sociales y ambientales que provoca el modelo agrícola transgénico "revela hasta qué punto la Argentina -que fue considerada uno de los graneros del mundo y generaba en suelos y pasturas naturales- produce granos, carnes y alimentos con agrotóxicos y sustancias químicas", en contraposición con la eco-agricultura, que demuestra que es posible cultivar alimentos libres de pesticidas.

"La mayor rentabilidad del agro se está haciendo a costa de la deforestación, el monocultivo, la destrucción del suelo, inundaciones y éxodos rurales. La contaminación que produce el glifosato y las fumigaciones multiplica los casos de cáncer y malformaciones", agregó Solanas, cuyo filme incluye historias y testimonios de sus propios protagonistas: pobladores, chacareros e investigadores.

Se trata del octavo filme de una saga en la que figuran otras películas como 'Memorias del saqueo' y 'La dignidad de los nadies'". "Es un cine de fusión de géneros. No es un filme donde el relator explica o expone el tema: son los protagonistas quienes descubren sus conflictos y problemas. El relato está dividido en diez capítulos y su forma es la de un viaje hacia las regiones que producen soja, cereales, hortalizas y frutas. Los protagonistas son especialistas, vecinos, productores, técnicos, maestros y agricultores", agregó Solanas, quien tras pasar por Berlín viajará a Italia para proyectar el filme en la Cineteca de Bologna.

El cineasta, que trabajó con una sucesión de travellings (en auto, avión, helicóptero o a pie) y mantuvo la unidad visual del filme con ópticas gran angulares, denunció que "algunas cosas de lo que comemos son directamente veneno. Esto no lo digo yo, sino ingenieros agrónomos, médicos, investigadores del Conicet, especialistas en la cadena alimentaria y víctimas de los agrotóxicos. La película reúne el testimonio de todas estas personas."

"¿Quién financia todo esto? ¿Quién promociona todos estos herbicidas y agrotóxicos?", se preguntó el cineasta y respondió: "Son las mismas corporaciones que los producen y la población está indefensa, porque la fumigación no permanece en el lugar como si tiraras plomadas al suelo. Las moléculas de la fumigación se desplazan y pueden andar kilómetros. Pero estos son estudios ninguneados y silenciados".

Y aseguró: "Existe más del 62% de concentración de tóxicos en las verduras que comemos, según una investigación de Senasa. Se detectó Endosulfán, Atracina, DDT, y muchos otros pesticidas y fungicidas absolutamente prohibidos en el mundo. Una ensalada tiene de 10 a 20 pesticidas o fungicidas. Sin embargo, no hay control ninguno de esto. La población está desarmada y desinformada", y agregó: "Sólo el año pasado, se usaron más de 300 millones de litros de glifosato en la Argentina".