Por la sequía, ya se importan menos camiones, se venden menos pick-ups y tractores y se demandan menos agroinsumos

En total, se producirán casi 21 millones de toneladas menos de granos por los problemas climáticos. Esto no sólo implica menos exportaciones. También está afectando a numerosas economías regionales y a proveedores de bienes y servicios que dependen del campo

Traducido en cifras, el impacto de la sequía sin dudas que estremece: de acuerdo con la Sociedad Rural Argentina (SRA), esta campaña se producirán 21 millones de toneladas menos que la anterior.

La falta de lluvias en las principales zonas de La Pampa, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe le pasarán factura a las exportaciones, dado que -prevén los analistas- el alza de precios no alcanzará a compensar tamaño desplome de los volúmenes.

Desde la SRA estiman que dejarán de ingresar unos u$s4.400 millones respecto del ciclo anterior. Pero Gustavo Grobocopatel, director del grupo Los Grobo, es más pesimista: proyecta una caída de u$s5.000 millones por ventas al mundo.

Esto terminará convirtiéndose en un factor que desacelerará el crecimiento de la economía en general: desde Ecolatina, por ejemplo, afirmaron que el mal clima terminará por "robarle" 0,7 puntos al PBI.

Para la consultora, "la tasa de variación estará más cerca del 2%", al tiempo que consideraron que la proyección oficial de crecimiento del 3,5% fijada en el Presupuesto correspondiente a 2018 "luce cada vez más lejana".

Esta contracción que sufrirá el PBI frente al escenario pre sequía estará explicada no sólo por la menor cantidad de toneladas que saldrán de los puertos con destino a los mercados internacionales.

Para los expertos, la crisis climática del campo se está traduciendo en un "efecto dominó" que ya está afectando a múltiples ramas de actividad, especialmente en las economías regionales.

Un efecto que se había anticipado que sucedería cuando empezaron a mermar las lluvias y que ahora se confirma con números concretos.

"La producción primaria demanda insumos, bienes de capital, servicios de transporte y funciona como materia prima de otras actividades, como los alimentos para los animales", señalaron desde Ecolatina.

Por ende, "el impacto de La Niña se siente más allá del sector agrícola, golpeando al entramado productivo local e incluso puede presionar los precios", señalan.

Daniel Pelegrina, presidente de la SRA

Daniel Pelegrina, presidente de la SRA, afirmó que la sequía está generando "un importante impacto en la actividad de las provincias. La caída de la cosecha afecta el bolsillo del productor, que estará complicado para encarar la próxima siembra y, a su vez, hacer frente a sus obligaciones".

Emilce Terré - Bolsa de Comercio de Rosario

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario, la analista Emilce Terré planteó que la falta de lluvias "representa cuantiosas pérdidas para el conjunto del sector agroalimentario y agroindustrial y, por ende, para la economía nacional debido a los impactos económicos negativos, sean directos, indirectos o inducidos".

"Menos producción, caída en las exportaciones y menor gasto de los productores significará que no se efectivicen numerosas operaciones de compraventa, comerciales, financieras y de servicios", agregó la experta.

De acuerdo con un análisis de la BCR, se está confirmando que los precios de la cosecha no están logrando compensar la menor producción agrícola, lo que se traduce en una pérdida de ingresos para los productores.

Un análisis de la entidad plantea que, para una buena zona, pero azotada por la sequía:

  • En campo propio, un productor obtendrá con la soja unos u$s132 por hectárea como margen neto, u$s52 menos que lo esperado al sembrar en 2017.
  • En tierra alquilada (cerca del 50% del sector agrícola opera de esta forma), el margen neto ya pasó a ser negativo: se prevé un rojo de u$s127 por hectárea.

En otras palabras, una porción importante de los productores está trabajando con perspectivas de pérdida para cuando, en estos días, levanten lo que les quede de soja en los campos.

¿Cómo se traduce esto? Según Terré, "gastarán menos en la economía nacional e invertirán menos en equipamiento, máquinas o rodados".

Incluso, planteó que, de cara a la próxima campaña, "desembolsen menos en otros conceptos, como insumos, labores, cosecha, seguro o flete".


Se importan menos camiones

Las 21 millones de toneladas menos que se prevén se cobrarán una "víctima": el mercado de vehículos pesados.

Básicamente porque, según la Sociedad Rural, por el menor volumen de granos "habrá 1,1 millón de viajes de camión menos que la campaña anterior", lo que generará menos necesidad de mover los granos hacia acopiadores, cooperativas, industrias procesadoras y puertos.

Y esto no sólo afectará a las empresas de transporte. También, a las propias automotrices. De hecho, desde Abeceb ya detectaron un importante efecto que está causando la sequía.

Las importaciones de bienes de capital anotaron una suba de apenas 7,3% en febrero, por debajo del salto de casi 30% registrado en enero.

De acuerdo con la consultora, esta fuerte desaceleración "se explica en gran parte por un menor ingreso de camiones, como consecuencia de la menor necesidad de transporte de carga de la cosecha".

Es de esperar que esto afecte los niveles de patentamientos entre marzo y abril, cuando se da la temporada fuerte de "sojadólares".

Desde la Bolsa de Rosario coinciden al señalar que "aquellas empresas que prestan servicios de transporte camionero verán reducir su ingreso. Lo mismo sucederá con los que venden pick-ups".

En 2016, cuando el macrismo eliminó o redujo las retenciones a varios cultivos y avanzó con un fuerte espaldarazo a la actividad agrícola, en el país se vendieron casi 20.000 "chatas" más que en 2015.

Y, según la Bolsa de Rosario, casi el 50% de esa cifra correspondió a compras realizadas por productores rurales.

Ahora, los números están mostrando una desaceleración de los patentamientos: en febrero, la categoría de vehículos comerciales livianos registró un alza interanual de apenas 5%, la cifra más baja desde 2015.

Este nivel contrasta con el crecimiento registrado en el mismo mes de 2016, cuando la demanda de camionetas creció un 11%, mientras que en febrero de 2017 se produjo un salto del 30%.

En cuanto a las marcas, la Toyota Hilux logró salir airosa, con un 6,7% más de ventas. Pero modelos como la Ranger y la S-10 registraron caídas del 14% al 21%, respectivamente.


Los "fierros" también sufren

José María Alustiza, ex presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), aseguró que "en el campo se está viviendo un momento muy particular. El productor está retrayendo las compras de equipos y esto afecta a las fábricas. Hay que considerar que el 80% de la producción va para el mercado interno".

"Si no llega a llover en las zonas más afectadas, entonces va a ser un año muy complicado para las firmas del sector", completa.

Desde la compañía Agrometal, una de las más importantes del rubro, confirman que "el presupuesto que hicimos, de un año como 2017 o un poco más de ventas, no lo vamos a poder cumplir".

En paralelo, un informe elaborado por técnicos del Área de Mecanización del INTA, plantea que la sequía, combinada con otros factores, terminará recortando el mercado de sembradoras.

En 2017 se habían comercializado 2.300 equipos, lo que implicó un salto del 100% respecto de 2015, antes del recambio de gobierno.

Sin embargo, los expertos plantean que entre 2018 y 2019 el sector podría sufrir una caída acumulada del 20%.

En este contexto, el Ministerio de Producción salió a presentar una línea de crédito para financiar la compra de maquinaria agrícola, con tasas bonificadas, a través del BICE.

El ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, señaló que este instrumento "es fundamental ya que el financiamiento es la nafta de la producción. Esto es especialmente relevante en este momento crítico como lo es la sequía".

En tanto que algunos jugadores del sector comenzaron a ofrecer fuertes bonificaciones para hacer frente a la menor demanda por el clima.

La fábrica Vassalli, emplazada en Santa Fe, por ejemplo, promocionó en la última ExpoAgro cosechadoras con rebajas de precios del 25%, lo que se tradujo en quitas de hasta u$s50.000.


Se venden menos insumos

Un completo sondeo realizado por la Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y afines Bonaerense (Cedasaba), evidenció el flojo momento que atraviesan los comercios y proveedores de insumos en algunas de las principales localidades agrícolas de la Provincia.

En promedio, detectaron una baja del 20% en la venta de productos clave para la cosecha durante el primer bimestre, respecto del mismo período del año anterior.

En Pehuajó, Trenque Lauquen y General Villegas, hubo muy poca demanda de insecticidas y fungicidas, mientras que la comercialización de semillas forrajeras se movió un 50% por debajo del mismo período del año anterior.

En otras localidades, como 9 de Julio, 25 de Mayo y Bolívar, el sondeo reveló una situación similar: "Insecticidas y fungicidas prácticamente no se vendieron y las semillas tuvieron poca salida".

Desde la Sociedad Rural agregaron que los efectos de la sequía irán incluso más allá, dado que el 80% de los gastos que realiza el productor "se hacen en la localidad donde está su campo".

Frente a esto, plantearon que "bajará también la demanda en los comercios y servicios de la zona, incluyendo actividades como albañilería, plomería y hasta ferretería".

La Bolsa de Rosario estimó el impacto de la falta de lluvias en todas las economías regionales y el perjuicio que terminará afectando a transportistas, concesionarios de vehículos, fabricantes de maquinaria agrícola y comercios de insumos.

Según la entidad, además de la menor entrada de dólares por exportaciones, el achicamiento de toda la cadena de valor de la soja y el maíz en la economía argentina provocará que se generen u$s4.650 millones menos que lo previsto.

Por Juan Diego Wasilevsky