Según investigación “Los humanos prehistóricos ya tenían un comportamiento moderno mucho antes de lo que se pensaba”

28.03.2018

Los indicios hasta la fecha apuntaban a que los comportamientos como la comunicación simbólica habrían surgido hace tan solo 60.000 años

El investigador Richard Potts, rodeado de hachas de mano en Olorgesailie (Smithsonian's Human Origins Prog)

Los humanos que vivieron en el este de África hace entre 500.000 y 320.000 años tuvieron que enfrentarse a prácticamente un infierno. Terremotos. Inundaciones. Sequías. El ambiente era tan cambiante que llevó al límite a estos humanos prehistóricos y espoleó su evolución, según una investigación internacional liderada por el Museo Nacional de Historia Natural de los Estados Unidos en Washington.

Los humanos prehistóricos de una región que hoy es Kenia pasaron de producir toscas hachas de mano (izquierda) hace 500.000 años a fabricar sofisticadas herramientas de obsidiana (derecha) hace 320.000 años, una tecnología que se consideraba propia de una época posterior (Smithsonian's Human Origins Prog)

Los habitantes de una pequeña región dentro de lo que hoy es Kenia pasaron de fabricar toscas hachas de roca a producir herramientas de obsidiana mucho más refinadas. También establecieron relaciones sociales con otros grupos y posiblemente comenzaron a utilizar colores como símbolos, para identificarse los unos a los otros. Se trata de comportamientos complejos propios de los humanos modernos, que hasta ahora se pensaba que habían emergido hace tan solo 60.000 años, y que les ayudaron a sobrevivir ante la adversidad del entorno.

Los investigadores, que publican sus hallazgos en tres artículos en la revista Science, se basan en restos que han descubierto en el yacimiento de Olorgesailie, en la Kenia actual. En sedimentos de hace entre 500.000 y 320.000 años han encontrado numerosas herramientas, así como restos de su fabricación, y pruebas de que las condiciones ambientales variaron dramáticamente a lo largo de esa época.

El yacimiento de Olorgesailie se encuentra al este de África, en lo que hoy es Kenia (Human Origins Program, Smithsonian)

Sin embargo, no han hallado restos humanos, por lo que se desconoce de qué especie eran, señala Alison Brooks, coautora del estudio e investigadora del Centro para el Estudio Avanzado de la Paleobiología Humana de la Universidad George Washington y asociada al Museo Nacional de Historia Natural. Los restos más antiguos de Homo sapiens descubiertos hasta el momento, en Marruecos, tienen 315.000 años de antigüedad, por lo que podría tratarse de otros humanos más antiguos, como los Homo heidelbergensis, ampliamente extendidos por África y Europa en aquel entonces, según informan Mohamed Sahnouni y Sileshi Semaw, investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana en Burgos, que no han participado en la investigación.


Los humanos de Olorgesailie ya fabricaban herramientas de obsidiana, un mineral que produce algunos de los filos más afilados que se conocen

Los restos indican que hace 500.000 años los cazadores-recolectores de Olorgesailie fabricaban rudimentarias hachas de mano con las rocas que tenían a mano en su territorio. "A menudo se llama a las hachas de mano las 'navajas suizas' de los primeros humanos, porque las utilizaban de muchas maneras", explica Alison Brooks. Los bordes afilados servían para cortar la carne, la punta podía servir para pinchar y la parte roma la utilizaban para aplastar tubérculos y fabricar harina o pasta, añade Brooks.

Las excavaciones en el yacimiento de Olorgesailie comenzaron en 2002 (Smithsonian's Human Origins Prog)

Sin embargo, para hace 320.000 años la población de Olorgesailie utilizaba herramientas mucho más sofisticadas, hechas con obsidiana, y propias de la tecnología de la llamada Middle Stone Age, que se inició hace unos 280.000 años. "La obsidiana es muy valiosa porque es un vidrio que produce algunos de los filos más afilados que se conocen. Hoy en día se utiliza a veces en cirugías muy delicadas, ya que es más afilada que el acero", ilustra Brooks. Los humanos de Olergesailie la utilizaban para fabricar puntas de lanzas y flechas altamente efectivas, así como pequeños filos y herramientas para perforar y raspar pieles o maderas.

Pero fabricar herramientas de obsidiana con la forma deseada no es fácil. Primero hay que moldear la forma de la roca y luego ir tallando lascas hasta lograr el objetivo. "Este proceso de producción requería una planificación más avanzada y un mayor control del proceso de tallado, y por lo tanto una cognición más compleja", argumenta Alison Brooks.

Producir herramientas de obsidiana requería una cognición compleja (Smithsonian's Human Origins Prog)

Por otra parte, en Olergesailie no había obsidiana. Sus habitantes tenían que recorrer de media 50 kilómetros, y hasta 100, para encontrarla. Y en esos territorios había otros humanos, con los que debieron de interaccionar frecuentemente, y con los que probablemente intercambiaron la obsidiana. Los investigadores proponen que disponer de conocidos en otros grupos pudo ser útil para sobrevivir ante la impredecibilidad del ambiente, ya que podían solicitar ayuda cuando desaparecían los recursos de su territorio.

Probablemente, estos cazadores-recolectores utilizaban pigmentos para mostrar que pertenecían a un grupo social. Los investigadores han encontrado restos de ocre y manganeso trabajados, que representan los pigmentos utilizados por humanos más antiguos que se han hallado hasta la fecha El ocre, que tampoco era originario de Olorgesailie, proporcionaba un color rojo brillante, posiblemente muy codiciado en la época. El manganeso tenía un color pardo oscuro. Su uso constituiría el primer indicio de una comunicación simbólica, que requeriría una mente capaz de entender las abstracciones, según destacan los investigadores.


El uso simbólico de los pigmentos requeriría una mente capaz de entender las abstracciones

"Lo más relevante de esta investigación es el origen del comportamiento simbólico", destacan Mohamed Sahnouni y Sileshi Semaw. "Los hallazgos de Olorgesailie trasladan la aparición del comportamiento simbólico a hace más de 300.000 años", remarcan. Eso sería más de 200.000 años antes de la llamada explosión creativa de hace 60.000 años, que dio lugar a las primeras pinturas rupestres.

Puntas de obsidiana (arriba) y pigmentos de ocre hallados en Olorgesailie (abajo) (Smithsonian's Human Origins Programa)

"Desde un punto de vista filosófico, pero científico, nuestros hallazgos ilustran varias de las cualidades que definen nuestra humanidad, como la innovación tecnológica -que por supuesto se ha acelerado mucho en tiempos recientes-, el tener y mantener interacciones con grupos distantes y el ser capaces de concebir un mundo más allá de nuestro entorno más inmediato y de lo que ven nuestros ojos", subraya Richard Potts, investigador del Museo Nacional de Historia Natural y director de la investigación. "Por lo que podemos decir, estas características distintivas estaban presentes en los orígenes más tempranos de nuestra especie y son parte de lo que constituye a las personas hoy en día", concluye.