Matan a casi 300 cocodrilos en venganza por la muerte de un hombre

Residentes de una aldea en la provincia oriental de Papúa Occidental mataron con cuchillos, martillos y palos a 292 cocodrilos. Esa fue su reacción tras la muerte de un hombre asesinado por uno de los reptiles en una granja de cría.

La agencia de noticias Antara mostró fotografías de los cadáveres de los cocodrilos, amontonados uno sobre otro, en el distrito de Sorong, en la provincia indonesia oriental de Papúa Occidental.

Los animales fueron ejecutados en una acción colectiva por retaliación de los pobladores tras el fallecimiento de un hombre de 48 años que, según explicó la Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Indonesia, fue atacado por uno de los animales cuando ingresó a la granja de cocodrilos, donde probablemente estaba recogiendo pasto para alimentar animales.

El director de la Agencia de Conservación, Basar Manullang, dijo que "un empleado escuchó a alguien gritar pidiendo ayuda, rápidamente fue y vio a un cocodrilo atacando a alguien". Explicó que después del entierro del hombre el sábado 14 de julio, los aldeanos ingresaron a la granja y mataron a todos los reptiles.

La investigación por los hechos está en curso y Manullang aseguró que "los cocodrilos son criaturas de Dios que necesitan protección también". Agregó que para evitar que esto vuelva a ocurrir, los titulares de licencias agrícolas deben asegurar las áreas circundantes".

En 2013 el criadero había recibido una licencia para criar cocodrilos protegidos de agua salada y de Nueva Guinea para la preservación y también para cosechar algunos de los ejemplares.

De esta forma, los habitantes de Sorong atacaron violentamente a 292 cocodrilos, en su mayoría crías pero también adultos, y mataron a casi todos los reptiles que se encontraban en el criadero, según informaron las autoridades.

La policía intervino, pero no pudo impedir la masacre de los reptiles. Frente a los ataques de los habitantes de la ciudad, policías y miembros de la agencia de protección de animales intentaron intervenir, pero los vecinos eran demasiado numerosos para impedir la masacre.