Trump impredecible y extremo en la cumbre del G-7

Desde la amenaza de suspender todo el comercio con los líderes del G-7 a la propuesta de crear con ellos una zona de libre de comercio sin ningún tipo de barreras. "Ni aranceles ni subsidios", remachó Donald Trump

Una de las imágenes que mejor describió la tensión en la cumbre del G7 en Quebec

Trump quería mandar el mensaje de que el orden establecido se ha acabado y lo consiguió expresó que no hará negocios con sus aliados tradicionales sólo porque lo sean, ni respetará las áreas de libre comercio ya pactadas, mucho menos aceptará el decoro de llegar a tiempo, participar en las bilaterales programadas, asistir a las reuniones de la cumbre o firmar comunicados pactados de antemano.

En una conferencia de prensa improvisada minutos antes de marcharse, admitió que el tema principal de este G-7 había sido el comercio, "un tema muy importante porque se han aprovechado de EE UU durante décadas y eso se ha acabado". Trump se preció de haber hablado "claro" y estar "arreglando el problema, despacio pero con certeza".

La balanza comercial de EE UU sufre un desequilibrio de 556.000 millones de dólares porque importa más de lo que exporta, dado que muchas marcas estadounidenses prefieren fabricar en otros países donde les resulta más barato, pero Trump lo ve como el producto de "tratos injustos" firmados por sus predecesores como si fueran claudicaciones.

Los líderes de Japón, Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia, reunidos durante dos días en la estación de montaña de Charlevoix (Quebec), escucharon sorprendidos a Trump

Por Twitter en conversación con su anfitrión Justin Trudeau antes de llegar adelantó lo frustrado que está con un tema que se interpone en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta): los aranceles a las importaciones de lácteos con los que Canadá tradicionalmente protege a sus ganaderos. "¡Es muy injusto para nuestros granjeros!", protestó. "Y esto es lo que nos pasa en todo el mundo. En India sufrimos algunos aranceles del 100% y nosotros no les gravamos nada. Hablo de muchos países y eso se va a acabar o dejaremos de comerciar con ellos".

Sus amenazas se tornaron más graves en esas últimas horas de la cumbre, cuando advirtió de que si continúan con la política de responder a sus aranceles con represalias "se están equivocando". "Ellos hacen muchos más negocios con nosotros que nosotros con ellos y tienen más que perder. Ganaremos esa guerra mil veces" , subrayó.

Tan convencido está de que tiene la mejor mano que se propone establecer tratos bilaterales con los países que transijan con sus condiciones. Si México y Canadá no aceptan "un cambio muy sustancial" en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica que entró en vigor en 1994, EE UU hará "tratos directamente con Canadá y directamente con México". Así de fácil. Con ello responde a otra de las promesas populistas que le hizo a sus bases de la América rural, donde los ganaderos y agricultores culpan al Nafta de sus penurias, a pesar de que hayan inundado el mercado mexicano con maíz genéticamente modificado que subsidia el gobierno estadounidense.