El Banco Central eligió un instrumento que permite camuflar mejor los montos que utiliza para intervenir y de esta forma seguir controlando las tasas de interés.
La actividad económica quedó casi en el mismo nivel que en diciembre de 2025. En un contexto de bajos salarios y altas tasas, las perspectivas hacia adelante no son alentadoras.
El gobierno chino aún no efectuó compras de oleaginosa norteamericana, a pocos días de que comience la cosecha en el país del norte. En cambio, prefirió comprarle a Brasil y Argentina por encima de la media.
Las tasas de corto plazo para las empresas volaron y están arriba del 90% anual, niveles insostenibles especialmente para las pymes. En el Gobierno lo saben, pero es un costo que están dispuestos a pagar.
La actual desinflación, aunque dolorosa en sus efectos inmediatos, representa una oportunidad histórica para la economía argentina. Si bien el camino es largo y lleno de desafíos, el actual proceso de desinflación sienta las bases para un futuro donde la estabilidad no sea una excepción, sino la regla.
El sector metalúrgico mostró en julio una leve mejora mensual, pero sigue 15% por debajo de los picos históricos y con un uso de la capacidad instalada en apenas 45%. Los subsectores estratégicos continúan en retroceso y el empleo mantiene su tendencia a la baja.
Diputados define este miércoles si elimina la exención fiscal que sostiene al sistema de sociedades de garantía recíprocas. El beneficio tiene un costo para el estado del 0,027% del PBI, y su fin pondría en jaque a miles de pymes y medio millón de empleos.
El Gobierno utiliza dólares del FMI para saldar una deuda interna, pero la maniobra va más allá de un simple pago. La estrategia busca fortalecer el respaldo del peso y sanear el balance del Banco Central, en una jugada que tiene un costo y un trasfondo histórico que abarca varias gestiones presidenciales.