Taquicardias,
presión en el pecho, boca seca, angustia repentina, sensación de amenaza o
peligro… La ansiedad, como ya sabes, se manifiesta de muchas maneras, y algunas
personas que la sufren evidencian una sintomatología más intensa al despertar.
Algo así resulta muy invalidante, porque dificulta iniciar tus jornadas de
manera más positiva y resolutiva.
Si es tu caso,
te ayudará saber que los picos ansiosos suelen elevarse por las mañanas debido
al aumento de cortisol en nuestro organismo. A su vez, es frecuente que el
hecho de anticipar todo lo que tienes que resolver y afrontar ese día
incremente tu malestar y desregule tu sistema nervioso. Si bien hay más causas
que ahora analizaremos, debes saber que existen herramientas favorables en
estas situaciones.
Cómo se manifiesta la ansiedad matutina
Lo primero que
debemos aclararte es que experimentar cierto grado de ansiedad por las mañanas
es una reacción normal. Este mecanismo psicofisiológico te prepara para encarar
todos los retos y obligaciones que tienes por delante. Ahora bien, cuando esta
emoción se vive de forma persistente y limitante, conviene saber qué hay
detrás.
1. Síntomas de la ansiedad en el cuerpo
- Fatiga o debilidad: a pesar de haber
dormido, es común que percibas agotamiento físico o mental al despertar.
- Temblores o sacudidas: la activación del
sistema nervioso al estar ansiosos se manifiesta, a veces, con cierto temblor
físico que no puedes controlar.
- Náuseas o molestias estomacales: el sistema
digestivo es esa parte de tu organismo que más somatiza las emociones. Ello
explica que, en ocasiones, por la mañana, te levantes con náuseas, diarrea o
dolor abdominal.
- Presión en el pecho: la respuesta ansiosa
se activa a través de la liberación de hormonas como el cortisol y la
adrenalina, y uno de los síntomas que esto desencadena es cierta pesadez en el
pecho, así como una ligera aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia).
- Sudoración excesiva: es muy posible que,
en algún momento, sientas cierto exceso de sudoración corporal en esos primeros
momentos tras despertarte. En cuanto tu mente empieza a darle vueltas a ciertos
pensamientos e ideas, tu cuerpo comienza a elevar su temperatura.
2. Síntomas emocionales
- Irritabilidad: tu estado de ánimo es más
sensible por la mañana, hasta el punto de enfadarte por nada y discutir con tu
familia o quien tengas a tu alrededor.
- Sensación de desesperanza: algunas
personas sienten que el día será muy difícil de afrontar. Tal pensamiento
debilitante acaba reforzando la indefensión y la falta de esperanza.
- Malestar inexplicable: acaba de empezar
la mañana, sin embargo, te sientes drenado/a emocionalmente, la motivación no
aparece, solo notas malestar psicológico y no sabes cómo llevar a cabo todas
tus obligaciones.
3. Síntomas cognitivos
- Dificultad para concentrarte: la niebla
mental te impide pensar con claridad. Tanto así que, a veces, cuando sales de
la cama y te vistes, no sabes muy bien qué tienes que hacer después.
- Preocupación excesiva: apenas abres los
ojos, la fábrica de pensamientos adversos de tu cerebro enciende su motor. No
sabes muy bien por qué, pero la sensación de alarma o de que va a pasar algo
malo, colapsa toda tu mente.
4. Comportamientos asociados
- Hipervigilancia: un síntoma recurrente es
la sensación de estar en alerta, de que va a suceder algo malo. De hecho,
cuando te levantes, buscarás señales de peligro o problemas en el entorno.
- Evitación: esta condición se manifiesta
la mayoría de las veces con conductas evitativas y de procrastinación. Optas
por posponer actividades o incluso por permanecer en cama y no salir de casa si
es posible.
- Cambios en el apetito: estar ansiosos
puede reducir tus ganas de comer o, por contra, hacer que comas en exceso
productos poco saludables como repostería, solo por el subidón de la dopamina
(hambre emocional).
Causas de la ansiedad al despertar
Despertarse
ansiosos puede deberse a una amplia combinación de factores físicos,
emocionales y ambientales. Te damos la información, a continuación.
Aumento del cortisol
La teoría de
la respuesta del cortisol al levantarnos justifica, en muchos casos, estar
ansiosos. Al despertar, los niveles de esta hormona alcanzan su punto más alto,
para ayudar al cuerpo a activarse.
Como señalan
en Endocrine Reviews, ese pico suele mantenerse entre 30 y 45 minutos
después de levantarte. Ahora bien, en personas propensas a la ansiedad, este
aumento puede ser excesivo o incluso generar una respuesta emocional negativa,
provocando inquietud disfuncional, tensión muscular, palpitaciones, etc.
Pensamientos anticipatorios
En específico,
nos referimos a la presión y la preocupación por las tareas que debes realizar
a lo largo del día. No podemos dejar de lado que vivimos en escenarios
complejos y demandantes que, muchas veces, ocasionan un elevado desgaste
mental. Las inquietudes desencadenan pensamientos obsesivos o anticipaciones
negativas que incrementan la sensación de angustia.
Conflictos relacionales
Las
desavenencias relacionales pueden amplificarse al despertar, justo cuando el
cerebro reflexiona en los desafíos por delante. De pronto, te vienen a la mente
las discusiones no resueltas con tu pareja, estar nervioso/a por un familiar,
la tensión con quien te falta el respeto en la empresa… Todo ello te pondría
ansioso/a.
Dificultades económicas
La
incertidumbre financiera, como deudas, dificultad para pagar cuentas o el miedo
a la inestabilidad laboral, afecta de forma directa tu bienestar emocional. Es
común que estos asuntos resurjan con fuerza, sobre todo si el inicio del día
incluye enfrentarse a decisiones económicas, como pagos o compromisos laborales
relacionados con el dinero.
Enfermedades
Tener una
enfermedad crónica o una condición médica resulta una fuente constante de
preocupación. Es más, es frecuente que por la mañana el cuerpo se sienta más
rígido, fatigado o incómodo, lo que puede intensificar la percepción de
vulnerabilidad y aumentar los niveles ansiosos.
Problemas de salud mental
Las personas
con ansiedad generalizada, depresión o trastorno de pánico experimentan
pensamientos intrusivos o catastróficos al inicio del día; además de mayores
síntomas físicos por la hiperactividad del sistema nervioso, alimentando aún
más la ansiedad al despertar.
Claves para regular la ansiedad por las mañanas
Es cierto que
dicha condición puede aparecer en cualquier momento, pero cuando lo hace por
las mañanas es posible que te limite por completo. Enseguida, te describimos
algunas herramientas útiles para regular esta realidad clínica.
Establecer una rutina matutina estructurada
Tener hábitos
predecibles al despertar permitirá una mayor sensación de control. De ese modo,
no dejas espacio a que tu mente se pierda en un bucle de pensamientos negativos
e inicie más centrada y tranquila. Te proponemos algunas tareas muy sencillas
que requieren, en todos los casos, que te levantes un poco antes:
- Tomar una ducha relajante
- Escuchar una playlist con sonidos de la
naturaleza
Técnicas de regulación del sistema nervioso
La teoría polivagal,
enunciada por Stephen Porges en los años 90, nos recuerda que es importante
regular el sistema nervioso para recuperar el bienestar emocional. Esa ansiedad
que alcanza sus topes por la mañana, puede reducirse si integras en tu rutina
alguna de estas estrategias:
- Respiración diafragmática: tomar
respiraciones profundas y lentas ayuda a calmar el sistema nervioso desregulado
y a reducir la respuesta de lucha o huida asociada en las personas ansiosas.
- Relajación muscular progresiva de Jacobson:
tensar y relajar los músculos del cuerpo, siguiendo una secuencia desde la
cabeza hasta los pies, colabora en calmar las sensaciones físicas si estas
ansioso/a.
- Atención plena: el mindfulness es una
práctica que contribuirá cada día a enfocarte en el presente para disminuir los
pensamientos rumiativos y ser más consciente de tus necesidades. Es más, se ha
sugerido que este recurso tiene una eficacia comparable a los tratamientos
farmacológicos.
Técnicas de toma a tierra
Las técnicas
de toma a tierra son estrategias sencillas y eficaces para abordar la
intranquilidad en las mañanas. Lo que te permitirán estos métodos es no
fusionarte con los pensamientos inquietantes, para centrarte en el presente y
disminuir la sensación de angustia emocional. Una de las más comunes es la
técnica 5-4-3-2-1, que utiliza los sentidos. Toma nota:
- Observa 5 cosas que puedas ver a tu alrededor.
- Identifica 4 cosas que puedas tocar y siente su
textura.
- Escucha 3 sonidos presentes en tu entorno.
- Nota 2 cosas que puedas oler (o imagínalas si no
están cerca).
- Reconoce 1 cosa que puedas saborear o enfócate
en la sensación de tu boca.
Mover el cuerpo
Es cierto que
hacer ejercicio al levantarse no es algo fácil y no siempre apetece. Sin
embargo, realizar alguna actividad física, aunque sea moderada, te permitirá
reducir el peso de la angustia. Una publicación de Frontiers in Psychology
recomienda, sobre todo, ejercicios aeróbicos (caminar, bailar, ir en bici…).
Entender tu excitación fisiológica
En la mayoría
de los casos, sentir algo de ansiedad por la mañana es normal. Aquí entra en
valor la psicoeducación y entender mecanismos como la respuesta del cortisol.
Si experimentas un poco más de tensión y nervios al despertarte, recuerda que
tu cerebro quiere darte la activación que necesitas para afrontar los retos que
te esperan a lo largo de la jornada.
Buscar apoyo profesional, si es necesario
Cuando tu
ansiedad al despertar te impida desempeñar tus obligaciones, consulta con un
médico. Es importante descartar, en primer lugar, cuestiones de salud. Así, en
caso de que no existan temas médicos e intuyas que tu problema no es físico,
habla con un psicólogo. En ocasiones, hay realidades internas que nos superan y
que se manifiestan en esa angustia que bloquea y apaga el ánimo.
Procura mantener siempre la ansiedad bajo control
La ansiedad
forma parte de nuestra vida. Es cierto que, a menudo, nos desborda y se
transforma en ese nudo en el estómago que tanto nos hace sufrir. Sin embargo,
este mecanismo también cumple su función y nos facilita conquistar metas y
resolver problemas. Si llevas tiempo sintiendo su presencia en mayor grado por
las mañanas, no dudes en comprender qué quiere decirte.
A veces, solo
es un aviso de que debes tomarte las cosas de otra manera, necesitas realizar
algún cambio, ser más autocompasivo/a, practicar el autocuidado o priorizar
ciertas tareas y dejar otras. Sea como sea, no omitas esa realidad y
entiéndela. En caso de que percibas que esta sensación te sobrepasa, busca
apoyo psicológico. Mereces sentirte bien.
Info: Valeria Sabater. Psicóloga