Sobre gustos
no hay reglas fijas. Cada quien tiene sus preferencias sexuales y lo que les
excita puede variar. Algunos se sienten atraídos por cuerpos grandes o
pequeños, por ciertos rasgos de personalidad, o por estilos de sexo más
intensos o suaves. Asimismo, hay gente que siente un gusto especial hacia
quienes están en la etapa de la vejez. Esto se llama gerontofilia.
Tal término
describe la atracción sexual hacia personas de edad avanzada. Este concepto
genera controversia y, en ciertos casos, provoca enojo e incomodidad entre
aquellos en una relación estable y saludable con alguien mayor.
Tipos de gerontofilia
Se habla de
gerontofilia cuando hay una diferencia de edad de al menos 35 años, y estos
casos pueden darse tanto en relaciones heterosexuales como en homosexuales.
Según el
género del individuo que despierta la llama y el deseo sexual, se distingue
entre alfamegamia y matronolagnia.
Mientras la
alfamegamia se refiere a la atracción sexual hacia hombres mayores, la
matronolagnia refleja la excitación e interés que surge con las mujeres de edad
avanzada.
¿En qué caso el gusto por las personas mayores se considera
una parafilia?
El simple
hecho de que te gusten las personas mayores a ti, que estés en pareja con
alguien de edad avanzada o que tengas fantasías sexuales relacionadas, no te
convierte de forma directa en una persona gerontofílica.
Una parafilia
es un patrón de comportamiento sexual en el que una persona encuentra
excitación a través de objetos, situaciones o estímulos que no suelen causar
impulso sexual en la mayoría.
Ahora bien,
para que la gerontofilia clasifique como tal, la atracción tiene que ser algo
más que una mera preferencia o interés ocasional. En este caso, debería cumplir
con los siguientes síntomas y criterios diagnósticos:
- Frecuencia: sentir esta atracción de
forma repetida y buscar, a menudo, situaciones con mayores para sentir
satisfacción sexual.
- Intensidad: las fantasías, deseos o
conductas sexuales con personas mayores son fuertes y forman una parte
importante de la excitación sexual.
- Exclusividad: la excitación y
gratificación sexual se limita a las fantasías o comportamientos eróticos con
personas grandes. Hay dificultad para disfrutar de relaciones sexuales con
gente de otras edades.
Es importante aclarar que la parafilia no es una enfermedad y, en
principio, no tiene por qué ser problemática. En cambio, si este interés sexual
causa angustia o conflictos en la vida del individuo o de otros, entramos en el
terreno de los trastornos parafílicos.
¿Y cuándo se considera un trastorno parafílico?
La principal
diferencia entre una parafilia y un trastorno parafílico está en el impacto que
este patrón de comportamiento tiene. Así, la gerontofilia como trastorno
parafílico se vuelve patológica y cumple con todos o parte de estos criterios
adicionales:
Malestar
significativo: experimentar angustia, culpa, ansiedad o incomodidad
debido al interés sexual.
Interferencia en la vida
cotidiana: tener dificultades para llevar una vida normal y
satisfactoria, porque la gerontofilia consume demasiado tiempo, energía y
estabilidad emocional.
Impacto en las relaciones:
los trastornos parafílicos pueden tener consecuencias negativas en las
relaciones familiares, de pareja o amistades. Incluso puede llevar a un aislamiento
social, si hay un foco exclusivo en los deseos parafílicos.
Riesgo
para uno mismo o para terceros: la parafilia puede implicar
comportamientos que ponen en riesgo la salud física o mental propia o ajena.
Además, es posible que involucre la violación de los derechos, como la falta de
consentimiento o la invasión de la privacidad.
El diagnóstico
de trastorno parafílico no requiere cumplir con todos estos aspectos, pero sí
con la mayoría. Por ejemplo, imagina que Juan tiene una fuerte fijación sexual
hacia la gente mayor y se siente insatisfecho en su vida social debido a su
enfoque exclusivo, además de experimentar angustia y culpa por sus fantasías.
Aunque no ha
violado la privacidad o el consentimiento de otros, su malestar y las
consecuencias en su vida diaria bastan para indicar que se trata de una
parafilia patológica.
Causas de la gerontofilia
Quizás te
sorprende ver a una mujer de unos 40 años con un hombre que supera los 90, y te
preguntes por qué eligió a alguien tan mayor. Y no, no siempre tiene que ver
con una cuenta bancaria abultada, como a veces suponen algunos.
Las causas de
esta parafilia no están del todo claras, porque incluye una combinación de
factores complejos. Sin embargo, podemos explorar algunas posibles razones
detrás de ella.
Aspectos psicológicos
En ocasiones,
la atracción por personas mayores surge de una necesidad de cuidado o protección
asociada con la experiencia y la sabiduría que viene con la edad. También,
puede estar relacionada con vivencias tempranas donde se establecen patrones de
apego con figuras de autoridad o cuidadores mayores.
Comborbilidad con otras condiciones psicológicas
Por otro lado,
hay trastornos psicológicos ligados con parafilias. Por ejemplo, la compulsión
con ciertos patrones de conducta sexual puede ser un síntoma del TOC (trastorno
obsesivo-compulsivo). Así, el interés en personas mayores resulta una manifestación
de estas obsesiones en lugar de una mera preferencia sexual.
Evitación de la intimidad con un par
Una revisión
bibliográfica publicada en la Revista Médica Electrónica revela una posible
causa de las experiencias gerontofílicas que es de lo más curiosa: algunos
individuos se sentirían atraídos por personas longevas, como una forma de
evitar la amenaza emocional que les generan las personas de su misma edad.
En
consecuencia, los mayores pueden ser vistos como menos amenazantes en términos
de compromiso emocional y expectativas, lo que aliviaría el temor a ser juzgado
por pares.
Variación natural de la atracción
La diversidad
en la sexualidad humana incluye muchas fuentes distintas de atracción. Algunas
personas tienen preferencias muy específicas que se salen de lo que se
considera típico. Así como a alguien le pueden excitar las personas con lunares
o con una personalidad misteriosa, otros encuentran atractivos a quienes tienen
más años de vida.
¿Se debe tratar?
Si se trata de
una parafilia que no supone angustia significativa ni constituye un delito, no
hay motivo para intervenir. Pero, si la gerontofilia cumple con varios de los
criterios para ser considerada un trastorno parafílico, sí requiere
tratamiento.
En este
contexto, el enfoque suele incluir terapia cognitivo-conductual (TCC) para
identificar y cambiar pensamientos y comportamientos problemáticos. A su vez,
la terapia de aceptación y compromiso (ACT) también ayuda a los individuos a
identificar sus valores y metas personales más allá de sus deseos parafílicos.
Por otro lado,
en casos más serios, se puede considerar el uso de medicamentos. El abordaje
farmacológico puede ser útil para regular los síntomas asociados cuando estos
son graves. Por ejemplo, los antidepresivos y estabilizadores de ánimo
contribuyen a reducir la ansiedad y mantener un equilibrio emocional.
Si la
situación lo amerita, se pueden emplear otros fármacos específicos para
gestionar los impulsos sexuales y las conductas disruptivas.
El impacto real es lo que importa
Hay que
reconocer que cada caso es único. Casual o no, una relación con alguien mayor
puede ser completamente funcional, satisfactoria y consensuada, sin que
implique un trastorno parafílico.
Es cierto que,
a veces, la línea entre lo saludable y lo no saludable es muy fina. Pero, en
definitiva, lo esencial es considerar el efecto real de este interés sexual en
la vida de la persona y sus relaciones.
Info: Psicóloga Leticia Martín Enjuto.