Kirchnerismo (2003-2015): La cantidad como norte
Durante gran parte del kirchnerismo, especialmente en los
años de Cristina Fernández de Kirchner, el foco estuvo en una expansión
monetaria constante. La idea era inyectar liquidez en la economía para
estimular el consumo y el crecimiento. El Banco Central, en este período, no
tenía una meta clara de control de la inflación y las tasas de interés se
mantenían artificialmente bajas. El resultado fue una aceleración inflacionaria
progresiva que, si bien convivió con el crecimiento del PBI, terminó por
descontrolarse. La política de emisión, en este caso, buscaba ser el
instrumento directo de la política económica, sin una regla clara que la atara
a un objetivo de estabilidad.
Macri (2015-2019): Metas de inflación, una apuesta fallida
El gobierno de Mauricio Macri llegó al poder con una
promesa: dominar la inflación. Su estrategia fue adoptar un esquema de metas de
inflación, similar al que se utiliza en la mayoría de los países desarrollados.
En lugar de controlar la cantidad de dinero, el Banco Central, bajo la
presidencia de Federico Sturzenegger, se concentró en subir la tasa de interés
para encarecer el crédito y enfriar la economía. Aunque este enfoque es
considerado la "mejor práctica" global, en Argentina se encontró con
obstáculos insalvables: una alta inercia inflacionaria, la desconfianza en el
peso y una economía con un alto déficit fiscal. La volatilidad de las tasas de
interés terminó siendo un problema y la meta de inflación fue reiteradamente
incumplida, lo que minó la credibilidad de la política.
Alberto Fernández-Cristina Fernández-Massa (2019-2023): El regreso del
desorden
El retorno del peronismo al poder marcó una vuelta a la
expansión monetaria. A pesar de los intentos iniciales de moderación, la
combinación de la pandemia de COVID-19 y la presión por financiar el gasto
público llevaron a una emisión descontrolada. El Banco Central volvió a perder
su autonomía y se convirtió en una caja chica del Tesoro. El ministro Sergio
Massa, en la última etapa del gobierno, intentó un enfoque más pragmático con
un aumento brutal de las tasas de interés y una coordinación más estricta con
el FMI. Sin embargo, la confianza en el peso ya estaba por los suelos y la
inflación se disparó a niveles récord. Este período mostró de manera dramática
cómo la falta de una regla clara y la subordinación de la política monetaria a
la fiscal llevan a la pérdida de control total.
Milei (2023-Actualidad): El grito de la dolarización
El gobierno de Javier Milei irrumpió en la escena con una
crítica radical a todos los enfoques anteriores. Su diagnóstico es que el
problema no reside en la elección de la cantidad o el precio, sino en la
existencia misma de la moneda nacional, el peso. Su propuesta de dolarización
es el último eslabón de este debate. Al eliminar el peso y adoptar el dólar, se
elimina la capacidad del Banco Central para emitir, y por lo tanto, el problema
de la inflación. En este esquema, el control sobre los agregados monetarios y
las tasas de interés pasaría a ser responsabilidad de la Reserva Federal de los
Estados Unidos. Aunque esta propuesta se ha pospuesto, el gobierno de Milei ha
iniciado una política de ajuste fiscal y de control de la base monetaria sin
precedentes para intentar estabilizar la economía.
La lección final:
¿qué funciona mejor?
La experiencia de las últimas décadas en Argentina nos deja
una conclusión contundente: no existe una fórmula mágica. La elección entre
controlar la cantidad de dinero o su precio no es un dogma, sino una
herramienta que debe ser adaptada a la realidad. Los éxitos de países como
Alemania y Suiza en el pasado con el control de los agregados monetarios
sugieren que, en un contexto de alta inflación y baja credibilidad, una regla
monetaria estricta puede funcionar. Permite un monitoreo más sencillo y
transmite un mensaje de disciplina.
Sin embargo, el fracaso de los intentos de Argentina con las
metas de inflación y el control de los agregados monetarios demuestra que, por
encima de cualquier teoría, se necesita consistencia y credibilidad. La lección
más importante de cualquier proceso de estabilización exitoso es ser claro,
consistente y explícito sobre el objetivo final (el "qué"), pero ser
pragmático y flexible en la forma de llegar a él (el "cómo").
El futuro de la política monetaria en Argentina sigue en
debate. ¿Será la dolarización la solución definitiva o volveremos a ver nuevos
intentos de control del peso? El camino que se elija, sin duda, definirá el
destino de la economía en los próximos años.
Aníbal Sebastián Mercaich; Economista