La semana
pasada me levanté con un dolor de cabeza muy fuerte y náuseas. Raro, no es frecuente
que sufra de ninguna de las dos cosas. Rápidamente algo se activó en mi cabeza:
¿tendré algo grave? ¿Tengo que ir al médico? ¿Para cuándo me darán turno? ¿Será
un embarazo psicológico? ¿Es posible eso? Hundida en el mar de preguntas,
decidí buscar en Internet. Con sólo escribir "¿qué pasa si me duele la
cabeza y…?", aparecieron varias opciones:… "y me pongo hielo", "y me
sangra la nariz", "y tengo náuseas"…¡Ese! Google fue veloz: podía tener
migraña, estrés, una infección gastrointestinal, traumatismo craneal, anemia,
fibromialgia, un sinfín de respuestas. Lejos de calmarme, me generó más
ansiedad así que me automediqué con ibuprofeno y fui a la guardia. El médico
fue muy claro: "No googlees más, no es grave lo que tenés". Más tarde me
enteré que esa búsqueda intensa, si se alarga en el tiempo, es cibercondría.
La
cibercondría es la búsqueda obsesiva y reiterada de enfermedades, diagnósticos
o síntomas a través de Internet, potenciada por el fácil acceso a una
información no chequeada, generalmente, por fuentes profesionales. Este tipo de
cuadros se enmarca dentro de los trastornos de ansiedad de tipo panicosos u
obsesivos compulsivos. La persona siente síntomas y temor a tener una
enfermedad grave, lo que le genera ansiedad y la lleva a una búsqueda viciosa
de diagnósticos y enfermedades posibles.
"Las
personas buscan en la web, en Google, en plataformas de salud o por medio de la
Inteligencia Artificial, respuestas a sus dudas e inquietudes vinculadas con la
salud. Por ejemplo, averiguan sobre síntomas, diagnósticos, interpretación de
análisis médicos o acuden a internet para evaluar posibles alternativas de
tratamiento", explica la doctora en Psicología María Paz Hauser.
Según detalla
la investigadora de la Universidad Nacional de San Luis, esta problemática está
en aumento en todo el mundo por lo que decidió poner el foco en cómo impacta,
en principio, en San Luis para luego extenderse al resto del país. Para ello,
realizaron a más de 600 personas la Escala de Gravedad de la Cibercondría, un
cuestionario de 33 ítems desarrollado por los investigadores británicos McElroy
y Shevlin en 2014. El test evalúa diferentes variables de la cibercondría, como
la compulsión, la búsqueda excesiva de información en internet, la angustia, la
búsqueda de tranquilidad y la desconfianza hacia los profesionales médicos.
Hasta ese
momento, no se había realizado un estudio similar sobre el tema en Argentina. "Tuvimos
que adaptar este test a la población porque no teníamos ningún instrumento para
medir los índices de prevalencia de la cibercondría aquí. Así que pedimos
permiso a los investigadores británicos, lo tradujimos al castellano, lo
evaluaron expertos en idiomas y luego hicimos el test a las personas. Al
principio, la idea era evaluar a 160 individuos, pero se terminaron sumando
alrededor de 600. Con esa recolección es que podemos hacer el análisis", detalla
Hauser.
La
investigadora, junto con su equipo, presentará la adaptación de la Escala de
Gravedad de la Cibercondría en el XVIII Congreso Argentino de Salud Mental que
se llevará a cabo en agosto en Buenos Aires. Una vez pasada esa instancia,
evaluarán las muestras recolectadas para identificar los índices de
cibercondría en la población de San Luis. Para ampliar la investigación pionera
al resto del país, Hauser proporciona su correo electrónico
(phauser@email.unsl.edu.ar) para otros científicos del país que quieran indagar
la problemática.