Falacias de justicia
La "justicia"
es uno de los conceptos más imprecisos que existen. Lo que es justo y lo que
no, depende de cada cultura y casi de cada persona. Son muy escasas las
situaciones en las que se puede aplicar lo que podríamos llamar una "justicia
universal". Siempre hay consideraciones que obligan a matizar este concepto.
Sin embargo,
hay personas que reservan para sí el derecho de definir lo que es justo y lo
que no. El problema es que solo toman en cuenta su propia perspectiva, sus
propias necesidades, sus propios miedos y deseos, pero no los de los demás o
los que están presentes en su contexto. Por eso repiten constantemente que todo
lo que les ocurre es injusto.
Piensan que
todo el mundo debería tener una balanza para medir muy bien lo que ellos se
merecen y, por supuesto, ofrecérselo. Esta es una fantasía que solo termina
atormentándolos, ya que nadie está todo el tiempo calculando premios y castigos
para quienes le rodean.
En el mundo, no todo buen
comportamiento se premia, ni toda mala
Falacias de cambio
En quienes
esgrimen las falacias de cambio lo que prima es un razonamiento en el cual todo
debe cambiar para que ellos puedan estar bien. Si no se sienten a gusto con su
trabajo, deberían cambiar las condiciones laborales. Si no tienen dinero,
entonces debería cambiar el sistema económico. Si las relaciones sociales no
son las mejores, los demás tendrían que transformarse y ser más considerados,
más comprensivos, o diferentes, en todo caso.
Nunca se ponen
a pensar en que quizás quienes deben cambiar son ellos. Que tal vez es su
incapacidad de adaptación lo que convierte el trabajo en un espacio poco
atractivo y difícil de sobrellevar. O que el manejo de sus finanzas es lo que
no les permite contar con dinero suficiente. O, también, que, si ellos fueran
más afables, simpáticos y comprensivos, también podría obtener esto mismo de
los demás.
Dice una
máxima que "es más fácil ponerse los zapatos que alfombrar el mundo".
Sin embargo, para quienes son víctimas de este tipo de falacias, sucede
exactamente lo contrario: es el mundo el que debe adaptarse a ellos y no al
contrario.
Info: Psicóloga Gema Sánchez
Cuevas.