En la
Argentina, la realidad económica parece un subproducto del lenguaje funcional
del equipo económico, cuya principal destreza es la narrativa táctica. El
mercado ha permitido que una devaluación brutal inicial de 118% haya sido leída
como un saneamiento, pero a partir de allí; una bola de nieve de nueva deuda ha
sido ignorada bajo la promesa de que "esta vez es distinto", desafiando las
advertencias históricas de Rogoff y Reinhart.
Mientras el
ciudadano de a pie intenta enfrentar la inflación en dólares que devora sus
ingresos y sus ahorros, en las pantallas de la city los algoritmos hacen el
trabajo de mirar los títulos y el dólar con prescindencia del análisis
macroeconómico. Pero detrás de la pirotecnia de los rendimientos en dólares y
el carry trade, se gesta una inconsistencia técnica de magnitud. Estamos ante
una arquitectura financiera sostenida "por fe", donde la sostenibilidad de la
deuda ya es un susurro preocupado en los pasillos de los mismos bancos que hoy
registran impagos crecientes en tarjetas de crédito y préstamos personales.
La alquimia de un "truco" y la
omisión de la hiperinflación en dólares
El núcleo de
la apariencia oficial reside en la elección estratégica de la base de
comparación. Al tomar el 30 de noviembre de 2023 como punto de partida -diez
días antes de la asunción formal-, el gobierno oculta el efecto inmediato de su
primera gran medida; la devaluación del 118,5% ejecutada el 12 de diciembre de
2023. Este movimiento, que llevó el dólar de $366 a $800 en un suspiro,
permitió al Tesoro "licuar" de un plumazo el 13% de la deuda pública total.
La Gran Licuación (Diciembre 2023)
- El Salto: La deuda bajó nominalmente de
U$S 423.000 millones en noviembre de 2023 a U$S 368.000 millones en diciembre
de 2023.
- El Resultado: Una reducción forzosa de
U$S 55.000 millones en solo 19 días, no por pago genuino, sino por la erosión
del valor en dólares de los pasivos en moneda local.
- Precedentes: Esta devaluación superó al
"Rodrigazo" de 1975 (100%) y al salto de Alfonsín en abril de 1989 (114%),
posicionándose como la mayor suba diaria desde que existen registros
confiables.
El Rebote Explosivo y la Nueva Deuda
Mientras el
ciudadano de a pie intenta enfrentar la inflación en dólares que devora sus
ingresos y sus ahorros, en las pantallas de la city los algoritmos hacen el
trabajo de mirar los títulos y el dólar con prescindencia del análisis
macroeconómico.
Mientras el
ciudadano de a pie intenta enfrentar la inflación en dólares que devora sus
ingresos y sus ahorros, en las pantallas de la city los algoritmos hacen el
trabajo de mirar los títulos y el dólar con prescindencia del análisis
macroeconómico.
Sin embargo,
el truco de la licuación de la deuda fue efímero, al "planchar el dólar". Tras
el "piso" de diciembre, la dinámica de endeudamiento retomó una trayectoria
ascendente y voraz. Para febrero de 2026, la deuda pública alcanzó los
u$s470.000 millones. (Secretaria de Finanzas de la Nación)
- Aumento Neto: Bajo la actual gestión, la
deuda se ha incrementado en U$D 102.000 millones.
- Crecimiento Porcentual: Un aumento del
27,71% respecto al stock post-licuación.
- Hiperinflación en Dólares y el Festín del
Carry Trade
Siguiendo la
lógica de Michel Callon sobre la sociología de los mercados, los precios no
solo reflejan la realidad, sino que la performan. Aquí, la "hiperinflación en
dólares" es el síntoma de un desajuste macroeconómico:
- Dólar vs. Precios: Mientras el dólar blue
subió un 40% (de $1.025 a $1.435 entre finales de 2023 y marzo de 2026), el IPC
acumulado en el mismo periodo escaló entre un 280,41% y un 324,14%.
(Chequeado.com)
- Rendimientos Picantes: El carry trade ha
registrado récords en el primer bimestre. Una operación a 60 días llegó a
rendir entre 12,15% y 12,29% en dólares, y cuando construimos una Tasa Efectiva
Anual (TEA) combinada (caída del dólar BNA + tasa de interés) el rendimiento
alcanza el 107,27% anual en dólares. Este rendimiento no responde a
productividad, sino a una transferencia de recursos financiera puramente
especulativa.
Riesgos sistémicos
La
sostenibilidad de este modelo es, matemáticamente, una imposibilidad. El
Gobierno está comprometido con los tenedores de títulos que a su vez pueden
desear "tomar ganancias" en algún momento, pero que a su vez están atrapados en
una dualidad peligrosa actualmente: le ofrecen licitar deuda ajustada por
inflación (CER) o deuda vinculada al dólar (dollar-linked). Ambos mecanismos
son delicados ante cualquier intento de corrección del tipo de cambio o ante un
fogonazo inflacionario persistente.
La banca local
comienza a mostrar las cicatrices del modelo. El incremento de los impagos en
el sector corporativo y el consumo personal (tarjetas de crédito) sugiere que
la economía real ya no puede seguir el ritmo de la visión financiera del equipo
a cargo. En un contexto internacional marcado por la volatilidad del petróleo,
la recesión global y el aumento de la inflación externa, Argentina se encuentra
desarmada y sobreendeudada.
La inevitabilidad de la
historia
Como
advirtieron Rogoff y Reinhart en su celebre trabajo, la creencia de que "esta
vez es distinto" suele ser el prólogo de las crisis más profundas. El equipo
económico, actuando más como una mesa de dinero que como un ministerio de
economía, ha logrado suprimir la percepción de riesgo mediante un lenguaje
técnico que seduce a los mercados, pero ignora la solvencia intertemporal.
El Riesgo País
se mantiene en niveles que impiden el regreso a los mercados voluntarios de
crédito. La estrategia inicial de diciembre 2023 de "bajar deuda para tomar
nueva deuda" ha resultado ser un ciclo vicioso donde el stock de pasivos es hoy
U$S 102.000 millones superior al inicio de la gestión, cuando la deuda se había
licuado.
Sin un cambio
de paradigma que abandone el voluntarismo y el carry trade desenfrenado, los
meses venideros y especialmente el 2027 se perfilan como el horizonte donde la
realidad finalmente se puede cobrar las facturas. La confianza no se construye
con trucos de licuación y camuflaje de una hiperinflación en dólares, sino con
la capacidad de pago que la economía real, hoy asfixiada, no puede garantizar.
Info: Pablo Tigani. Doctor en
Ciencia Política. Master en Política Económica Internacional. Profesor de
Finanzas en tiempos irracionales.