Brasil comenzó
este lunes, en la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR por sus
siglas en inglés), una audiencia clave en las que tratará de evitar que ese
país le imponga aranceles adicionales del 25 %.
En un extenso
reportaje, el portal G1 precisó que la ley comercial de EE.UU. permite a las
partes interesadas, incluidos gobiernos, presentar sus argumentos antes de que
se emita un fallo final.
La
administración encabezada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da
Silva, será respaldada por empresarios que apuestan a convencer a las
autoridades comerciales de que el eventual aumento de aranceles perjudica no
solo a los exportadores brasileños, sino a empresas, consumidores y cadenas de
producción estadounidenses.
Luego de la
audiencia, se prevé que el próximo fin de semana se reunirán equipos técnicos
de ambos países, en lo que representará la última ronda de negociaciones antes
de que el Gobierno de Donald Trump anuncie si aplicará o no las nuevas tarifas,
el próximo 15 de julio.
¿Cuánto afecta?
El problema es
que, si se confirman los aranceles, el 31,6 % de las exportaciones brasileñas
pagará una tasa final del 37,5%, puesto que sumaría el nuevo 25 % con otro 12,5
% que EE.UU. quiere imponer como sanción, ya que acusa al país sudamericano de
no combatir el trabajo forzado.
Si se toman en
cuenta los aranceles que ya rigen, el escenario definitivo sería que el 54,1 %
de las ventas hacia EE.UU. tendrían tasas, lo que impactaría de manera negativa
en la mayoría de los sectores de la industria brasileña.
Pero la
negociación no será fácil debido al endurecimiento comercial de EE.UU., que
incluso ha cuestionado los acuerdos comerciales que Brasil ha firmado con
México e India. En respuesta, el Gobierno de Lula ha advertido que son
decisiones soberanas que no violan ninguna norma internacional y no pueden ser
sujetas a sanciones por parte de otro país.
Info: RT Canal