Canadá acaba de hacer historia con una decisión que podría cambiar la forma en que el mundo ve a la naturaleza

14.07.2026

La pequeña localidad de Terrasse-Vaudreuil, en Quebec, se convirtió en la primera de Canadá en reconocer oficialmente a los árboles como seres vivos con derechos propios.

La medida fue aprobada por unanimidad y reconoce que los árboles tienen derecho a vivir, crecer y regenerarse, destacando que no solo producen oxígeno, sino que también protegen la biodiversidad, mejoran la calidad del aire, reducen el calor extremo, ayudan a prevenir inundaciones y fortalecen la adaptación de las comunidades frente al cambio climático.

Aunque la resolución tiene un fuerte valor simbólico, el municipio también anunció que reforzará la protección de su arbolado urbano y revisará sus normas para conservar mejor sus espacios verdes.

En una época marcada por incendios forestales, temperaturas récord y pérdida de ecosistemas, esta pequeña comunidad canadiense lanza un mensaje poderoso: quizá ha llegado el momento de dejar de ver a los árboles solo como recursos y empezar a reconocerlos como aliados esenciales para la vida.

Se ha dado un paso tan simbólico como innovador: reconocer a los árboles como seres vivos que merecen protección y poseen derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la vida, al crecimiento natural, a la integridad y a la regeneración.

La iniciativa reconoce el papel esencial de los árboles para reducir las islas de calor, mejorar la calidad del aire, gestionar el agua de lluvia y proteger la biodiversidad. El municipio se compromete además a incorporar estos principios a sus políticas urbanísticas, a la gestión de sus espacios verdes y a las acciones de educación y participación ciudadana. Una pequeña localidad que plantea una gran pregunta: ¿y si proteger la naturaleza comenzara por reconocer que no somos sus dueños, sino parte de ella?

A veces, los cambios más importantes no comienzan en las grandes capitales... sino en los pueblos más pequeños.

En mayo de 2003, cuando terminó la presidencia de Eduardo Duhalde, la deuda externa ascendía a 178.000 millones de dólares, habiendo aumentado cerca de 34.000 millones con respecto a la cifra del año 2001 (que era de 145.000 millones de dólares). Este aumento fue por el costo asumido por el Estado nacional en beneficio de las empresas ante la...

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