Como fuente de
nutrientes y fortalecimiento del sistema inmune, la leche materna es crucial en
la salud infantil. La calidad de este alimento está sujeta la nutrición de la
madre ya que cualquier cosa que se consuma termina en la composición de la
leche. En este sentido, un grupo de investigadores chinos y de la República
Checa, analizó la presencia de nanopartículas en la leche materna de más de 50
mujeres y encontraron diferentes metales tales como hierro, cobre y aluminio.
Los hallazgos fueron publicados en un artículo de la prestigiosa revista PNAS.
La leche
materna es un alimento expuesto a las contaminaciones ambientales,
sencillamente, porque la madre está expuesta. Investigadores de la Universidad
de Soochow en China y de la Universidad Técnica de Ostrava en República Checa
analizaron la leche de 53 mujeres. En 42 de ellas encontraron cantidades
significativas de diversas nanopartículas.
Ello se
explica porque, en la actualidad, todas las personas pueden tener contacto con
nanopartículas que se encuentran en el aire, el agua y los alimentos. Estos
contaminantes se producen gracias a emisiones industriales, pero también forman
parte de productos de uso frecuente, como protectores solares. Se trata de
partículas fabricadas en base a diversos elementos que tienen un tamaño muy
pequeño y es justamente esto lo que permite que puedan atravesar barreras
corporales y llegar a órganos y tejidos.
Las partículas
encontradas estaban compuestas por elementos tales como oxígeno, silicio,
hierro, cobre y aluminio. El interrogante que se plantearon los científicos a
cargo del trabajo tiene que ver con el mecanismo de llegada de las
nanopartículas al tejido. Se preguntaron cuál fue la vía de ingreso y el camino
recorrido una vez dentro del cuerpo. Para responder a esto comenzaron por
analizar características fisicoquímicas, tales como el tamaño y la carga que
tenían en su superficie. Por otra parte, evaluaron el recorrido de partículas
similares en ratones hembra que estaban en período de lactancia.
Según los
hallazgos reportados, las nanopartículas ingresan al cuerpo mediante la
ingestión y también podían ser aerotransportadas al sistema respiratorio. De
allí alcanzaban fácilmente el torrente sanguíneo. Se acumulaban en la leche
materna gracias a un transporte mediado por células del sistema inmune.
Aquellas partículas que eran más pequeñas y con carga superficial neutra (ni
positiva ni negativa) eran las que tenían mayor potencial de infiltración. En
otras palabras, las que podían llegar más lejos y a una multiplicidad de
órganos y tejidos.
Si bien no se
registraron efectos adversos en los niños amamantados con leche con
nanopartículas, los investigadores llaman a considerar estas contaminaciones.
Las mujeres con mayor cantidad de nanopartículas en la leche eran quienes
presentaban un consumo habitual de harina. Aunque son muy pocas personas
estudiadas para establecer una correlación, los especialistas recomiendan
reducir la ingesta de alimentos contaminados con estos componentes para
disminuir la transferencia a la leche materna.
Info: Nadia Chiaramoni –
Agencia de Noticias Científicas