Mecanismos de acción y
evidencias científicas
El equipo de
la Universidad del Piamonte Oriental analizó el impacto de la nicotinamida en
células provenientes de piel dañada y de zonas con queratosis actínica, una
lesión precancerosa.
Descubrieron
que las células con mayor exposición al sol mostraban altos niveles de
radicales libres, los cuales fueron neutralizados tras el tratamiento con
vitamina B3.
Asimismo, la
nicotinamida redujo la expresión de enzimas inflamatorias como la iNOS y de
marcadores de daño oxidativo como OGG1. En consecuencia, se observó una menor
fragmentación del ADN y una recuperación más rápida del equilibrio celular.
Estos efectos
fueron especialmente notables cuando la vitamina se administró 24 horas antes
de la exposición solar.
Según los
autores, el tratamiento con nicotinamida podría representar una estrategia no
invasiva, segura y económica para proteger la piel frente al fotodaño y
retrasar el proceso de carcinogénesis cutánea.
Prevención del cáncer de piel
El cáncer de
piel es uno de los más frecuentes a nivel mundial. Entre los tipos más comunes
destacan el carcinoma basocelular y el espinocelular, ambos relacionados con la
exposición solar crónica. La prevención se basa en el uso de filtros solares,
ropa protectora y, según la evidencia reciente, en el apoyo de compuestos como
la nicotinamida.
Estudios
clínicos previos, como el ensayo publicado en The New England Journal of
Medicine, demostraron que el consumo oral de nicotinamida redujo en un 23% la
aparición de nuevos tumores cutáneos en personas de alto riesgo.
Este hallazgo,
sumado a los resultados celulares del estudio de Camillo y colaboradores,
refuerza su potencial quimiopreventivo.
Por ello, la
prevención del cáncer de piel podría fortalecerse combinando medidas de
protección solar con la suplementación de vitamina B3, especialmente en
individuos expuestos de forma prolongada al sol o con antecedentes de daño
solar.
Conclusión
El trabajo
liderado por Camillo y Gironi aporta evidencia contundente sobre el papel
protector de la nicotinamida frente al daño inducido por los rayos UV. Al
reducir el estrés oxidativo, modular la inflamación y mejorar la reparación del
ADN, esta vitamina se posiciona como una aliada valiosa para preservar la salud
cutánea.
En un contexto
de aumento global del cáncer de piel, la incorporación de esta estrategia
nutricional podría marcar una diferencia significativa en la prevención y el
bienestar dermatológico de la población.
Info: Leo Carranza – Comunidad
Biológica