Colonizar los territorios
palestinos
Según explicó
Yezid Sayigh, investigador del Centro Carnegie de Medio Oriente a Alaa Ragaie,
del servicio árabe de la BBC, "el nuevo Medio Oriente que Netanyahu trata de
imponer en estos momentos consiste en permitir a Israel colonizar el resto de
los territorios palestinos".
Israel tiene
actualmente el gobierno más derechista de su historia, una coalición de la
derecha tradicional del Likud, el partido de Netanyahu, con formaciones de
corte ultraderechista que han sido descritas como supremacistas judías y
antiárabes.
Entre ellos
está Itamar Ben-Gvir, el ministro de Seguridad Nacional, que en un video
colgado en sus redes sociales en junio afirmaba que la única solución para Gaza
es "ocupar toda la tierra, asentarse en todo el territorio y fomentar la
migración voluntaria a otros países de tantas personas (palestinos) como sea
posible".
El ministro de
Finanzas, Bezalel Smotrich, que tiene autoridad sobre las políticas de
asentamientos del gobierno y que considera Cisjordania como parte del "Gran
Israel", es de la misma opinión:
"Sin
asentamientos no hay seguridad", dijo en una conferencia celebrada en
enero, a la que asistieron 12 ministros del gobierno, y en la que se pidió el
restablecimiento de las colonias en Gaza casi dos décadas después de que fueran
desmanteladas por el gobierno de Ariel Sharon.
Tanto Smotrich
como Ben-Gvir son parte de los 700.000 israelíes que viven en unos 300
asentamientos en territorios palestinos entre Cisjordania y Jerusalén Este,
según cifras de B'Tselem, el Centro Israelí de Información para los Derechos
Humanos en los Territorios Ocupados. Todos estos asentamientos son, según el
derecho internacional, ilegales.
Desde el
inicio de la guerra en Gaza hace un año, la construcción de estos asentamientos
en Cisjordania, que a menudo comienza con la instalación de una caravana o una
casa prefabricada en terrenos privados palestinos, se ha acelerado, provocando
además una nueva oleada de violencia.
Grupos de
colonos extremistas han llevado a cabo una campaña de terror contra poblaciones
de Cisjordania, que se han visto obligadas a salir de sus tierras.
El mismo jefe
del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior de Israel, aseguró en agosto
que estos extremistas judíos estaban causando un "daño indescriptible"
al país, y describió sus acciones como terrorismo.
El aumento de
las colonias israelíes en los territorios palestinos dificulta, además, la
posibilidad de una futura solución de dos Estados para el conflicto.
"Hay una
serie de ministros en el gobierno de derechas israelí que no creen en una
solución de dos Estados, y ahora parece que estamos más lejos de un Estado
palestino desde los Acuerdos de Oslo de 1993, pero no creo que Estados Unidos
apruebe estos mapas israelíes, que no incluyen territorios palestinos",
afirmó David Schenker, investigador del Washington Institute for Near East
Policy al servicio árabe de la BBC.
Algunos
analistas alertan, además, de que esta política expansionista podría tomar
forma también en la frontera norte de Israel.
El ejército
israelí comenzó el pasado 30 de septiembre una invasión terrestre del sur de
Israel después de intercambiar fuego durante un año con la milicia libanesa
Hezbolá. La explosión de miles de beepers y walkie-talkies de miembros de la
organización y el asesinato de su líder, Hassan Nasrallah, han debilitado al
grupo chiita, momento que Israel ha aprovechado para escalar su operación.
Lo que empezó
siendo una incursión terrestre "limitada, localizada y focalizada", se
ha convertido en una invasión que ya ocupa el 25% del territorio libanés y que
ha obligado a desplazarse a 1,2 millones de personas, según la ONU.
Israel asegura
que la invasión es temporal y que su objetivo es la destrucción de arsenales e
infraestructuras de Hezbolá para proteger a los civiles del norte de Israel de
la amenaza de la milicia chiita. Decenas de miles de israelíes llevan un año
desplazados de sus hogares por los continuos disparos de cohetes de Hezbolá.
Pero para
Dahlia Scheindlin, analista del think tank Century Foundation, "es difícil
distinguir entre la retórica del gobierno y lo que hará sobre el terreno".
"Este gobierno
también cuenta con fuerzas religiosas que defienden, no una estrategia, sino
una visión cósmica de conquista. Y, por tanto, no podemos descartar que exista
un ánimo expansionista", afirmo Scheindlin a la BBC.
No es la
primera vez que Israel invade Líbano. Tras la invasión de 1982, las Fuerzas de
Defensa de Israel permanecieron durante 20 años en el territorio y la ONU
estableció una zona de seguridad a ambos lados de la frontera.
La situación
es ahora diferente, asegura Roxane Farmanfarmaian: "Lo que estamos viendo
hoy es que se está intentando desplazar la frontera del Líbano hacia el norte e
incluso más allá del río Litani, que era la frontera terrestre del anterior
acuerdo de la ONU".
Para la
profesora de Cambridge, lo que hoy presenciamos es cómo "se están
redibujando las fronteras de Israel y, en ese sentido, cambiando la forma de
Medio Oriente".
Info: Alaa Ragaie, del
servicio árabe de la BBC.