La economía importa
Las
investigaciones sobre la infidelidad nos proveen precisamente de las
curiosidades sobre las que hablaremos hoy. Por ejemplo, un estudio publicado en
la revista American Sociological Review, señala que las personas que dependen
económicamente de sus parejas son más propensas a engañarlas.
En este
aspecto, hay diferencias entre hombres y mujeres. Los hombres tienden más a
engañar a sus mujeres, cuando dependen económicamente de ellas. El porcentaje
es del 15 %. En cambio, solo el 5 % de las mujeres engañan a los hombres que
las mantienen.
Al respecto,
hay un dato que resulta todavía llamativo: los hombres son más fieles cuando su
pareja depende económicamente de ellos. Si su aporte es de menos del 70 % de
los gastos del hogar, parece que aumenta la probabilidad de que sean infieles.
Curioso, ¿verdad?
Otras curiosidades de la
infidelidad
No es cierto
aquello de que los hombres son los últimos en enterarse de una infidelidad.
Todo indica que ellos suelen ser bastante certeros con sus sospechas.
Aparentemente, esto sería fruto de la evolución: sería muy importante porque
aquí también entra en juego la reproducción. En cambio, las mujeres no parecen
tan buenas como solemos pensar a la hora detectar este tipo de engaños.
Otra de las
curiosidades de la infidelidad tiene que ver con el hecho de que las personas
se sienten menos heridas si su pareja las engaña con alguien del mismo sexo.
Una investigación publicada en la revista Personal Relationships así lo
corrobora.
Los hombres,
cuando se enteran de que su mujer les engaño con otra mujer, pueden llegar a
ver incluso la situación como excitante. Si las mujeres saben que su hombre les
fue infiel con otro hombre, es más fácil que le rechacen, pero no suelen
sentirse tan heridas como si la infidelidad se hubiera producido con otra
mujer.
De todos
modos, hay que decir que en esto existe una particularidad curiosa. Por lo
general, las personas tienden a engañar a su pareja con alguien que se parece a
esta. Buscan que haya cierta similitud, tanto en el aspecto físico, como en la
personalidad. No ocurre siempre, pero sí podemos hablar de ella como una
tendencia mayoritaria y transcultural.