De la desregulación a la venta de juguetes tóxicos: “Se pueden encontrar productos realmente peligrosos”

30.07.2026

La alarma se encendió tras una denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), a partir de la detección en el Reino Unido de Squeezy Dumplings con cuatro veces más benceno del permitido. Se trata de una sustancia cancerígena que puede ingresar al organismo por inhalación o contacto con la piel, aún sin ser ingerida.

Con colores brillantes y texturas suaves, los Squeezy Dumplings son juguetes promocionados como relajantes y diseñados para su manipulación constante. Se venden por todos lados, en tiendas físicas y virtuales. Pero en el Reino Unido se detectó que una partida contenía una concentración de benceno –sustancia cancerígena- cuatro veces superior a la permitida y se prohibió su comercialización. Por eso la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) pidió que se retire inmediatamente del mercado argentino. La entidad venía advirtiendo sobre los riesgos de la apertura de importaciones y la necesidad de mayor fiscalización.

El organismo que agrupa a las empresas del sector presentó una denuncia ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial sobre los Squeezy Dumpling, figuras blandas de polímero plástico con apariencia de comida y contenida en recipientes tipo canasta de vaporera

"Presenta un grave riesgo químico, al detectarse la presencia de benceno en concentraciones que superan los límites legales permitidos. Esta sustancia tóxica puede ingresar al organismo por inhalación o contacto directo con la piel, aún sin ser ingerida", informó a través de un comunicado Defensa del Consumidor. "Desde la Subsecretaría se está trabajando en el procedimiento para retirar el juguete del mercado. Además, se alertó a las autoridades provinciales para que lleven adelante las tareas de fiscalización correspondientes", indicaron desde el Gobierno.

Control tardío

En agosto del año pasado, la Resolución 313/2025 emitida por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado implementó cambios en las normas de calidad y seguridad de distintos productos, incluyendo juguetes. "A partir de esta resolución desaparece el grabado de anteojos, se aceptan certificados internacionales en juguetes, se especifican productos que la madera no puede usar, pero eliminando la necesidad de tests previos para cada producto. Esto significa más libertad para comerciar y producir", celebró por entonces su titular, Federico Sturzenegger.

"Hasta la Resolución 313 los certificados de los juguetes antes de ingresar al país tenían que ser controlados por la Aduana. Y la certificación se tenía que hacer en el país. Luego de la 313 se habilitaron los certificados e informes de ensayo del exterior y a la Aduana se la dispensó de los controles en frontera. Pasando del control ex ante a uno ex post en el mercado", explicó Julián Benítez, gerente de relaciones institucionales de la CAIJ. Es decir, controles que llegan cuando el producto ya está comercializándose.

"La fiscalización en el mercado la está realizando la Secretaría de Comercio. Este fue un cambio importante. Porque, como lo advertimos en su momento, se podían llegar a filtrar algunos productos que no cumplieran con la normativa", apuntó Benítez, "Lamentablemente vemos operadores que no presentan la documentación: ahora en el packaging del producto tiene que haber un código QR para acceder a la documentación de conformidad, el certificado de seguridad o informe de ensayo, pero estamos viendo que o no existe el código QR o la documentación que se cuelga de ese código no siempre cumple con la normativa de seguridad del juguete. Se pueden encontrar productos que realmente son peligrosos como los Squeezy Dumpling".

El cambio en la modalidad de control, según el especialista, "requiere de una fiscalización fuerte en el mercado (…) y obviamente los recursos para la fiscalización son escasos".

Calidad en juego

No es la primera vez que la CAIJ interviene para señalar el riesgo de tener en circulación juguetes sin control. En un comunicado emitido en diciembre del año pasado, donde describía un "escenario crítico" para el sector, alertaba sobre "un fuerte incremento de importaciones, compras puerta a puerta y contrabando, en un contexto de transición normativa en materia de seguridad del juguete que genera incertidumbre tanto para el sector como para las familias".

En aquel mensaje la CAIJ daba cuenta de la presencia de juguetes ofrecidos como 'compra internacional' en plataformas de comercio electrónico que registraban alertas de retiro (recall) en Estados Unidos, así como productos que se comercializaban como 'certificados' pero que no cumplían con la normativa vigente tras ser ensayados en laboratorios acreditados. "Organismos de la región —como Brasil— detectaron juguetes con presencia de metales pesados y sustancias prohibidas, lo que refuerza la necesidad de controles más estrictos en frontera, regulaciones claras sobre la venta online y trazabilidad efectiva en la comercialización", planteaban hace seis meses.

Todo esto en un contexto de fuerte aumento de las importaciones: entre enero y octubre de 2025 se registró un incremento interanual del 59,5% en valores y del 94% en volumen. Más de la mitad de los juguetes correspondían a artículos de muy bajo costo: menos de tres dólares por kilo. "Lo que más preocupa al sector no es la cantidad, sino la calidad de las importaciones", señaló la CAIJ en un comunicado previo al Día de las Infancias del año pasado.

A días de Día de las Infancias 2026, para la adquisición segura de juguetes importados desde la Cámara recomiendan prestar atención a que figuren datos del importador y CUIT; mensajes de advertencia en castellano; marcado de conformidad (código QR con las siglas AR y dos tildes. "Si no tiene alguno de estos tres elementos, no lo compres".

Info: Tiempo Argentino

Share