Por eso, cada
nuevo hallazgo sobre formas simples de apoyar su control despierta tanto
interés médico y social. Ahora, un ensayo clínico acaba de poner bajo la lupa a
un producto natural muy conocido: el aceite de menta.
Un hallazgo pequeño, pero muy
llamativo
El estudio fue
publicado en PLOS One y evaluó a 40 personas con prehipertensión o hipertensión
en etapa 1.
Durante 20
días, un grupo recibió aceite de menta dos veces al día, mientras otro recibió
un placebo con sabor similar.
Al final del
ensayo, los investigadores observaron una diferencia importante en la presión
arterial sistólica, conocida como "la alta".
En el grupo
que tomó aceite de menta, la presión sistólica bajó de 130.05 a 121.97 mmHg. En
cambio, el grupo placebo prácticamente no mostró cambios, manteniéndose
alrededor de 131 mmHg después de la intervención.
La presión también respondió
en reposo
El estudio
también reportó una reducción en la presión diastólica, conocida como "la
baja", frente al grupo placebo.
Además, la
frecuencia cardíaca en reposo fue menor en quienes recibieron aceite de menta
durante el ensayo.
Los autores
plantean que el mentol, uno de sus compuestos principales, podría favorecer la
relajación de los vasos sanguíneos.
Esa acción
estaría relacionada con canales sensibles al frío y con mecanismos vinculados
al óxido nítrico.
No reemplaza tratamientos
médicos actuales
Aunque el
resultado es prometedor, los propios investigadores señalan que el estudio fue
pequeño y duró solo 20 días.
Por eso, no
debe interpretarse como una cura ni como reemplazo de medicamentos indicados
por un profesional.
La presión
alta requiere diagnóstico, seguimiento y decisiones médicas personalizadas,
especialmente en casos moderados o severos.
Aunque harán
falta más estudios, los resultados ya están llamando la atención por lo simple,
accesible y cotidiano que resulta este hallazgo.
Info: Comunidad Biológica