Descubren un tratamiento que podría reactivar el crecimiento natural de los dientes perdidos

24.06.2026

"La idea de hacer crecer dientes nuevos es el sueño de todo dentista", afirma Katsu Takahashi, jefe del departamento de odontología y cirugía oral del Instituto de Investigación Médica de la ciudad de Osaka. Takahashi y su equipo quieren hacer realidad ese sueño con un nuevo fármaco que ya ha conseguido hacer crecer nuevos dientes en sus experimentos con animales y que empezará los ensayos clínicos en humanos el año que viene. Si todo sale como esperan, el medicamento podría estar en las farmacias en 2030.

Al contrario de lo que sucede con animales como los tiburones, capaces de regenerar su dentadura constantemente a lo largo de su vida, los humanos solo podemos desarrollar dos juegos de dientes. Tenemos los que nos salen cuando somos niños y los que aparecen cuando se caen aquellos, aunque, según los investigadores, también contamos con las 'yemas' para hacer un tercer juego. Sin embargo, la realidad es que cuando ya no es posible tratar un diente que ha sufrido una caries grave o una piorrea, los perdemos y hay que recurrir a prótesis o costosos implantes para sustituirlos.

Cómo funciona

Ya desde principios de este siglo se han hecho experimentos con ratones genéticamente modificados que demuestran que eliminar ciertos genes provocan un crecimiento menor de dientes. "El número de dientes varía gracias a la mutación de un solo gen. Si lo convertimos en el objetivo de nuestra investigación, debería haber una manera de cambiar el número de dientes [que tiene la gente]", comentó Takahashi en aquel momento. Aquellas investigaciones acabaron desvelando la existencia de una proteína llamada USAG-1, que era la responsable de limitar el crecimiento de los dientes.

Takahashi y su equipo centraron sus investigaciones en el USAG-1 y desarrollaron unos anticuerpos capaces de bloquear la función de la proteína. En 2021 publicaron un artículo que mostraba los resultados de las pruebas de este medicamento con animales que congénitamente mostraban un número bajo de dientes. El medicamento fue un éxito y logró producir nuevos dientes en hurones entre los dientes frontales ya existentes. Los nuevos dientes tenían la misma forma que los anteriores, por lo que los investigadores creen que el medicamento indujo la generación del tercer juego de dientes en los animales.

El freno biológico detrás de nuevos dientes

El tratamiento se basa en bloquear una proteína llamada USAG-1, que actúa como un freno molecular durante la formación dental. Esta proteína regula señales como BMP y Wnt, fundamentales para que los dientes se desarrollen durante las primeras etapas de la vida.

En modelos animales, cuando USAG-1 fue inhibida, algunos dientes que no se habían formado lograron desarrollarse nuevamente. Los investigadores también observaron que los anticuerpos contra USAG-1 podían rescatar dientes ausentes en modelos de agenesia dental congénita.

Eso significa que el enfoque no consiste en implantar una pieza artificial, sino en estimular los tejidos del propio organismo.

Un anticuerpo pensado para activar dientes

La estrategia más reciente usa un anticuerpo humanizado, diseñado para neutralizar USAG-1 y favorecer señales que impulsan la formación dental.

El objetivo inicial es tratar la agenesia dental congénita, una condición en la que algunas personas nacen sin ciertos dientes. Sin embargo, los autores también plantean una meta más amplia: inducir una tercera dentición después de los dientes permanentes.

Esa posibilidad se relaciona con pequeños restos de tejido dental que podrían persistir en algunas personas incluso durante la adultez.

Si esas estructuras pueden activarse de forma controlada, el tratamiento podría cambiar la manera de enfrentar la pérdida dental.

Qué falta para que llegue a las personas

Por ahora, la evidencia más fuerte viene de estudios en animales, incluidos ratones, hurones y perros con ausencia congénita de dientes.

En esos modelos, el anticuerpo permitió recuperar dientes programados para desarrollarse, incluyendo premolares ausentes en beagles con hipodoncia congénita.

También existe un ensayo clínico de fase 1 iniciado en Japón, centrado primero en evaluar seguridad del tratamiento.

Esto es clave: todavía no se ha demostrado que un adulto pueda regenerar un diente perdido por caries, trauma o extracción. Aun así, la investigación marca una ruta concreta hacia una medicina dental que no solo reemplace dientes, sino que intente formarlos otra vez.

Info: Comunidad Biológica

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