El asesinato
del líder de Hizbulá, Hasan Nasralá, ha elevado al máximo la tensión en Oriente
Próximo. Irán ha prometido venganza, y ha llamado a todo el mundo musulmán a
que responda a Israel. Israel, por su parte, ha reafirmado su intención de
seguir atacando en el Líbano hasta destruir todos los recursos de Hizbulá.
Numerosas
manifestaciones multitudinarias han recorrido diferentes ciudades para recordar
al que fuera el líder de la milicia chií durante 30 años. Nasralá era un líder
carismático, y además de en el Líbano, han decretado duelo oficial en Irán,
Siria, Irak y Yemen, entre otros. El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, ha
prometido venganza, y ha pedido a los países árabes y a todos los musulmanes
que respondan al que ha llamado "régimen sionista-terrorista" de
Israel.
Además,
Teherán ha pedido una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU,
para intentar evitar una "guerra a todos los niveles" en la
región. Precisamente, la Guardia Revolucionaria iraní ha confirmado la muerte
de uno de sus líderes, Abbas Nilforushan, en los bombardeos de Beirut.
El primer
ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por su parte, ha reafirmado su apuesta
por seguir atacando a Hizbulá en el Líbano.
Netanyahu ha
dicho que han hecho muchos logros, pero que no han terminado el trabajo. En ese
camino ha contado con el apoyo de los EE. UU. El presidente, Joe Biden, y el
secretario de Estado, Anthony Blinken, han pedido una salida diplomática, pero
subrayando que la muerte de Nasralá ha sido una acción de justicia.
Mientras
tanto, Israel sigue atacando Gaza y el Líbano. Durante las últimas horas ha
matado a 33 personas y más de 100 han resultado heridas solo en el Líbano. En
una semana son más de 1.000 las muertes en el Líbano.
Info: eitb.eus