El consejo de Epicuro para reducir la ansiedad diaria: menos deseos, más paz
La tranquilidad mental no se consigue sumando posesiones, sino eliminando los deseos que no necesitas. Descubre cómo distinguir lo vital de lo vano para vivir con menos ansiedad.

Tu alrededor te bombardea con promesas de felicidad a través del consumo. Sin embargo, muchas veces ocurre que, por mucho que logres o que compres, sientes que nunca alcanzas una satisfacción duradera. Esta sensación de insaciabilidad es el combustible de la ansiedad.
Epicuro de Samos propuso hace siglos que la verdadera serenidad nace de limpiar la vida de deseos innecesarios y eliminar lo que te perturba. Al simplificar tus necesidades, dejas de depender de factores externos que no puedes controlar y comienzas a ser más feliz.
"Si quieres hacer feliz a alguien, no aumentes sus riquezas, sino quítale sus deseos". Epicuro
Clasifica lo que deseas
En su Carta a Meneceo, Epicuro enseñó a analizar los deseos para no perder la paz. No todos los deseos tienen el mismo peso ni el mismo efecto sobre tu bienestar. El filósofo griego los divide en tres niveles:
Epicuro dejó claro en sus Máximas capitales que la riqueza que se busca para impresionar a los demás o por seguir una tendencia es la verdadera fuente de la angustia.
Al perseguir estándares dictados por el juicio de otros, te alejas de la autosuficiencia. Para el epicureísmo, la paz es un estado natural y solo se ve interrumpida cuando permites que los deseos vanos ocupen el centro de tu día a día.
Haz 2 recortes para bajar la ansiedad diaria
No es necesario retirarte a un jardín para aplicar esta sabiduría. Puedes ponerla en práctica con un ejercicio diario donde analices tus rutinas en la actualidad. Sigue estas dos pautas:
"Cualquier hombre que no crea que lo que tiene es más que suficiente, es un hombre infeliz, aunque sea el dueño del mundo entero". Epicuro
Epicuro no te pide que vivas con privaciones ni que seas un asceta. Su pensamiento sigue el placer racional, es decir, la ausencia de confusión en el alma y de dolor en el cuerpo. Puedes disfrutar de las cosas buenas de la vida cuando lleguen, pero el truco está en entrenarte para no sufrir cuando se vayan.
Entonces, esta filosofía no te invita a que seas perezoso ni a que olvides cualquier ambición. En realidad, te ayuda a tener más libertad. Cuando tus necesidades básicas están cubiertas y tus deseos están bajo control, dejas de depender de lo que ocurre fuera de ti y recuperas el mando sobre tu propia tranquilidad.
Info: Luisina Belén Sosa. Psicóloga


