Tu alrededor
te bombardea con promesas de felicidad a través del consumo. Sin embargo,
muchas veces ocurre que, por mucho que logres o que compres, sientes que nunca
alcanzas una satisfacción duradera. Esta sensación de insaciabilidad es el
combustible de la ansiedad.
Epicuro de
Samos propuso hace siglos que la verdadera serenidad nace de limpiar la vida de
deseos innecesarios y eliminar lo que te perturba. Al simplificar tus
necesidades, dejas de depender de factores externos que no puedes controlar y comienzas
a ser más feliz.
"Si quieres hacer feliz a alguien, no aumentes sus riquezas, sino
quítale sus deseos". Epicuro
Clasifica lo que deseas
En su Carta a
Meneceo, Epicuro enseñó a analizar los deseos para no perder la paz. No todos
los deseos tienen el mismo peso ni el mismo efecto sobre tu bienestar. El
filósofo griego los divide en tres niveles:
- Deseos naturales y necesarios: son
imprescindibles para vivir. Incluyen el alimento, el descanso, el refugio y el
ejercicio de la mente.
- Deseos naturales, pero innecesarios: aportan
variedad o placer estético, pero que no son imprescindibles, como la
tecnología, las amistades, una comida elaborada, etc.
- Deseos vanos o vacíos: aquí
entran la fama, el poder y la riqueza ilimitada. Estos deseos son peligrosos
porque no tienen un límite natural; cuanto más tienes, más crees que te falta.
Según Epicuro, perseguirlos es una pérdida de tiempo.
Epicuro dejó claro en sus
Máximas capitales que la riqueza que se busca para impresionar a los demás o
por seguir una tendencia es la verdadera fuente de la angustia.
Al perseguir
estándares dictados por el juicio de otros, te alejas de la autosuficiencia.
Para el epicureísmo, la paz es un estado natural y solo se ve interrumpida
cuando permites que los deseos vanos ocupen el centro de tu día a día.
Haz 2 recortes para bajar la
ansiedad diaria
No es
necesario retirarte a un jardín para aplicar esta sabiduría. Puedes ponerla en
práctica con un ejercicio diario donde analices tus rutinas en la actualidad.
Sigue estas dos pautas:
- Recorte de la comparación social: identifica
cuáles son las metas que persigues solo para lograr una validación externa.
Puede ser una expectativa sobre tu cuerpo, tu carrera, tus posesiones o tu
estilo de vida, que solo mantienes para encajar en un estándar. Si logras
soltarlas y enfocarte en lo que tú quieres de verdad, recuperarás la paz
mental.
- Recorte del consumo automático: detecta
una compra o un hábito que realices por aburrimiento o por inercia, como puede
ser adquirir ropa que no necesitas. Luchar contra este estímulo cuando aparezca
te permitirá observar que tu bienestar no depende en realidad de tener ese
objeto. Una vez que entiendas eso, te sentirás más satisfecho con lo que ya
posees.
"Cualquier hombre que no crea
que lo que tiene es más que suficiente, es un hombre infeliz, aunque sea el
dueño del mundo entero". Epicuro
Epicuro no te
pide que vivas con privaciones ni que seas un asceta. Su pensamiento sigue el
placer racional, es decir, la ausencia de confusión en el alma y de dolor en el
cuerpo. Puedes disfrutar de las cosas buenas de la vida cuando lleguen, pero el
truco está en entrenarte para no sufrir cuando se vayan.
Entonces, esta
filosofía no te invita a que seas perezoso ni a que olvides cualquier ambición.
En realidad, te ayuda a tener más libertad. Cuando tus necesidades básicas
están cubiertas y tus deseos están bajo control, dejas de depender de lo que
ocurre fuera de ti y recuperas el mando sobre tu propia tranquilidad.
Info: Luisina Belén Sosa.
Psicóloga