Con el
testimonio de la nadadora olímpica Rūta Meilutytė, emergieron nuevas
acusaciones sobre un presunto ambiente "tóxico" dentro del club de
natación inglés Plymouth Leander, bajo la dirección del entrenador Jon Rudd. La
lituana, quien se alzó con el oro en los 100 metros estilo pecho en los Juegos
Olímpicos de Londres 2012, declaró que el enfoque de Rudd en la dieta
contribuyó al desarrollo de un trastorno alimentario y depresión durante su
carrera. Esta denuncia, junto con la de otras 11 exnadadoras, ha puesto bajo
escrutinio el entorno que, según ellas, marcó profundamente sus vidas.
Meilutytė,
actualmente con 28 años, relató en una entrevista en el Reino Unido que el
régimen impuesto por Rudd "me rompió". Llegó al Reino Unido desde
Lituania en 2010 para entrenar con él y, dos años después, se convirtió en la
persona más joven en ganar los 100 metros estilo pecho con apenas 15 años. Sin
embargo, no todo era gloria detrás de su éxito. Según afirmó, le confesó al
entrenador que se provocaba vómitos para perder peso, a lo cual él respondió
con una burla: "Bueno, al menos te deshaces de las calorías". También
aseguró que, antes de una competición importante, el entrenador le dijo que su
cuerpo no era adecuado para su desempeño, alegando que su "trasero estaba
gordo". Estas experiencias, sumadas a otros comportamientos, llevaron a su
salida del club en 2017.
Las
acusaciones contra Jon Rudd trascienden el caso de Meilutytė. La medallista
olímpica Cassie Patten, quien ganó bronce en Pekín 2008, y la campeona de los
Juegos de la Juventud de la Commonwealth, Phoebe Lenderyou, también han
señalado prácticas abusivas. Patten afirma que Rudd la obligó a entrenar con
una lesión en el hombro, lo que terminó prematuramente con su carrera en 2011.
Por su parte, Lenderyou expresó que las demandas del entrenador agravaron un
trastorno alimentario que ya padecía. Estas revelaciones han generado
cuestionamientos en torno a la gestión y supervisión en el club durante el
periodo de Rudd.
De acuerdo con
una investigación conducida por Swim England en 2012, la cual incluía
declaraciones de hasta 17 testigos, tanto Rudd como su asistente Lindsay
Trimmings deberían haber sido suspendidos de sus roles en Plymouth Leander.
Pese a estas recomendaciones, no se tomaron medidas en su contra. Andy Salmon,
director actual del órgano rector Swim England, expresó: "No sé por qué Rudd
no fue suspendido, y estoy profundamente, profundamente apenado por los
perjuicios causados a las personas afectadas por estos fallos".
El impacto de
estas decisiones, o la falta de ellas, ha generado amplio debate ahora que Jon
Rudd se encuentra a un paso de convertirse en el director de alto rendimiento
del equipo olímpico de natación de Arabia Saudita. Además de sus funciones como
entrenador principal en Plymouth Leander desde 1989 hasta 2017, tenía también
responsabilidades de protección y supervisión para velar por el bienestar de
los atletas, lo que aumenta la gravedad de las denuncias.