El gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de
Kirchner y Sergio Massa heredó un alto riesgo país, pero lo mantuvo en niveles
elevados. Como se observa en el gráfico 2, el riesgo osciló en un rango alto
durante 2020-2022, reflejando la incertidumbre por la reestructuración de la
deuda, el endeudamiento con el Banco Central y la persistente inflación. En las
elecciones de 2023, la situación era de máxima tensión. El gráfico 1 muestra
cómo en los días previos al balotaje de 2023, el riesgo ya estaba en niveles
altísimos (2246 puntos), pero el resultado, con la victoria de Javier Milei,
generó un respiro y una ligera caída inicial (2165 puntos). La reacción fue de
alivio, ya que los mercados percibieron un cambio de rumbo hacia una política
fiscal y monetaria más ortodoxa.
El gobierno de Javier Milei, con su enfoque de
"shock" y ajuste, ha logrado un descenso notable en el riesgo país
durante 2024, tal como se refleja en el gráfico 2. Sin embargo, la batalla
política no ha terminado. A pesar de la caída del riesgo, la oposición en el
Congreso continúa bloqueando reformas clave y se niega a reconocer las
restricciones fiscales del Estado. Este panorama se ve reflejado en el gráfico
1 sobre las Elecciones de la PBA de 2025, donde se aprecia un nuevo y
pronunciado aumento del riesgo país de 900 a 1308 puntos, impulsado por la
incertidumbre sobre la capacidad del oficialismo para gobernar sin consenso. En
Argentina, un problema financiero nunca es solo eso; es una potencial crisis
política.
Conclusión
El mayor desafío de la economía argentina radica en la
inextricable interacción entre la política y el mercado. Mientras la política
siga siendo percibida como la principal fuente de riesgo, el país seguirá
condenado a vivir en un estado de permanente volatilidad, donde las inversiones
y el crecimiento se ven sacrificados por la incertidumbre. Hasta que los
líderes políticos, sin importar su ideología, logren construir un consenso duradero
sobre el respeto a los contratos, la estabilidad macroeconómica y la seguridad
jurídica, el riesgo político seguirá siendo la fuerza dominante que condiciona
el futuro de la Argentina.
Aníbal Sebastián Mercaich; Economista