El extenso
documento que convalidó el nuevo crédito de USD 20 mil millones a la Argentina
contiene una confesión de ribetes delirantes: el propio organismo afirma que la
deuda de la Argentina ya era prácticamente impagable antes de este nuevo
desembolso y ahora se ha convertido en un agujero insondable.
"Esa
parte del documento dice que nos salvaron del abismo, pero nos dejaron en un
pozo del que es casi imposible salir", afirmó un economista con varios
pasos por el Estado.
La resistencia
que esta situación generó en el staff del organismo, obligó a correr a varios
cuadros directivos. Primero fue el chileno Rodrigo Valdés, que como director
del hemisferio occidental era quién naturalmente debía conducir el caso
argentino. Valdés es un crítico consistente del hiper endeudamiento de la
Argentina que favorece el Fondo.
Y ahora se supo
que la turca Ceyla Pazarbasiogluel, la directora del Departamento de
Estrategia, Políticas y Evaluación (SPR) del FMI se excusó de firmar la
autorización del nuevo crédito. En su lugar intervinieron dos funcionarios
menores para habilitar el préstamo. "Totalmente fuera de manual",
reconocieron desde el propio Fondo.
El SPR es
conocido como el "macho alfa" de los departamentos del Fondo, el
"politburó" del FMI, metáforas que grafican su enorme poder detrás de
escena, ya que, ningún informe de importancia puede publicarse sin su
aprobación, tal como reveló en una nota en el Financial Times un ex miembro de
ese comité.
Dado el
crédito pendiente existente de Argentina, el desembolso inicial elevaría el
crédito pendiente del Fondo de Argentina al 1.263% de la cuota.
Las
excepcionalidades que concedió el Fondo, como desembolsar USD 12.000 de una,
asemejan esta nueva versión del Facilidades Extendidas, al acuerdo Stand-By de
54 mil millones de dólares que el organismo le dio a Mauricio Macri en junio de
2018.
Ese desembolso
generó un enorme costo para el staff técnico y provocó el despido de Alejandro
Werner y el italiano Roberto Cardarelli, que tuvieron que aguantar que su tarea
sea objetada en un documento público del organismo.
Lo llamativo
es que aún sin la firma de Pazarbasiogluel, el SPR alerta en la letra chica del
acuerdo, sobre el riesgo del FMI a la mayor exposición a la Argentina de su
historia.
"Se proyecta que el crédito máximo del Fondo a Argentina, suponiendo
que los desembolsos se realicen según lo programado, alcance en 2026 el
equivale al 1.352 % de la cuota. Esta sería la mayor exposición del Fondo en
términos absolutos en la historia." Documento F.M.I.
"El
personal técnico considera que la capacidad de Argentina para reembolsar al
Fondo sigue sujeta a riesgos excepcionales, que dependen fundamentalmente de
las medidas políticas tempranas y de la implementación sostenida del plan de
estabilización para alcanzar los objetivos de acumulación de reservas y
asegurar la reanudación del acceso al mercado antes del vencimiento de las
recompras al Fondo". advierte el documento en su capítulo titulado "Capacidad
de repago".
"El
margen de maniobra sigue siendo limitado, especialmente en el contexto de bajos
niveles de reservas, elevadas obligaciones de servicio de la deuda cambiaria,
un historial de volatilidad de los flujos de capital y un entorno externo más
propenso a shocks", agrega.
Para luego
bajar los números que explican esas prevenciones. "La exposición del
Fondo alcanzaría un máximo de DEG 43.100 millones en 2026 (la mayor exposición
en su historia), superaría el 100 % de las reservas internacionales brutas
hasta finales de 2027 y se mantendría por encima del 1.000 % de la cuota hasta
finales de 2029".
"Las
obligaciones totales del Fondo alcanzarían un máximo de más de 8.900 millones
de DEG en 2030, lo que generaría necesidades generales de financiamiento
externo bruto ligeramente mayores, que promediarían alrededor del 9 % del PIB
(excluyendo el servicio de la deuda interna del sector público) en el período
previsto", advierte.
"Las
obligaciones máximas con el Fondo constituirían alrededor del 9 % de las
exportaciones proyectadas y el 15 % de las reservas proyectadas de los bancos
centrales, y se mantendrían en niveles elevados durante varios años después de
la finalización del programa", sostiene.
"El
acceso total propuesto de DEG 15.300 millones mantendría el crédito pendiente
del Fondo de Argentina por encima de los límites de acceso acumulativo normales
durante un período prolongado, con un crédito pendiente al final superior en un
139% de la cuota al nivel previo al programa. Dado el crédito pendiente
existente de Argentina, el desembolso inicial elevaría el crédito pendiente del
Fondo de Argentina al 1.263% de la cuota, DEG 21.100 millones más que del 600 %
de la cuota. Se proyecta que el crédito máximo del Fondo a Argentina,
suponiendo que los desembolsos se realicen según lo programado según el acuerdo
propuesto, alcance los DEG 43.100 millones en 2026, equivale al 1.352% de la
cuota. Esta sería la mayor exposición del Fondo en términos absolutos en la
historia", concluye el texto.
Según los
cálculos del SPR si todo sale bien el repago podría finalizar en 2039.