Sin embargo,
fuentes del Ejército aseguran que había opciones mejores que estaban siendo
barajadas. Una de ella era el Guaraní de Brasil que son vehículos muy similares
a los que se usan en Argentina con el aditamento que los componentes mecánicos
son argentinos como el motor y transmisión es argentino, de IVECO.
En efecto, la
combinación de desfinanciamiento por el ajuste con el alineamiento con Estados
Unidos en detrimento de los intereses nacionales atentaron contra las
capacidades técnicas del Ejército y dejaron al país sin cadena regional de
provisión y logística.
Un militar que
estuvo cerca del proceso de modernización de los TAM explicó que "el
TAM fue un desarrollo argentino con tecnología en su momento que había aportado
Israel. Entonces, bueno, se hizo un contrato para la modernización. En la
gestión de Oscar Aguad se hizo un viaje a Brasil, pero no tenía ninguna
autorización de Macri para pagar nada y los israelíes se enojaron".
Esta fuente
detalla que "luego, en la época de Agustín Rossi comenzó a actualizar
cinco a nivel local de los cuales terminaron dos cuando fue el desfile del 9 de
julio, que es el tanque al que se subió Milei con Villarruel. Ese diseño de
actualización se hizo durante la gestión de César Milani como jefe del Ejército
con la gente de ULON, que es donde se fabricó el TAM"
Por eso,
agregó, "los TAM es tanque argentino mediano, porque es un desarrollo
nacional, como lo es la industria automotriz. Es decir, un desarrollo nacional
con todo comprado afuera, como lo es, por ejemplo, el Pampa, que el desarrollo
es nacional, pero todos los componentes son extranjeros. Hay un 10% de
industria nacional. Con los Stryker no hay nada".
En ese contexto,
mientras se paralizaba la modernización de los TAM se avanzó con esta otra
compra que además le salió más que caro que si se hubiera comprado a los
brasileños, que tenían más consenso, todas las motorizaciones de Iveco con
mantenimiento mucho más barato y podés priorizar a la industria nacional.