El ministro de Exteriores ruso afirma que “no puede haber democracia por la fuerza” en Venezuela

Lavrov ha mantenido un encuentro con su homólogo estadounidense, Mike Pompeo, para debatir sobre la situación en el país americano

En su primera visita a Rusia en calidad de secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, se ha reunido ayer con su homólogo ruso. Antes de dar comienzo al turno de preguntas de los periodistas, Lavrov afirmó que "tras la conversación telefónica de hora y media que mantuvieron los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump el pasado 3 mayo, recibimos la orden de intensificar el diálogo" entre Moscú y Washington. El jefe de la Diplomacia rusa explicó que así lo hizo con Pompeo el pasado día 6 en Finlandia y ahora en Sochi.

Según Lavrov, la reunión con su homólogo estadounidense fue "sincera y útil" y aseguró que las dos partes "están interesadas en normalizar las relaciones". El ministro ruso enumeró los temas tratados en Sochi: Venezuela, Siria, Irán, Ucrania, Corea del Norte y desarme nuclear.

En cuanto al país caribeño, el secretario de Estado norteamericano dijo que "Estados Unidos y más de 50 países creen que ha llegado la hora de que Maduro deje el poder". Según sus palabras, "solo le ha causado miseria al pueblo venezolano, y esperamos que el apoyo ruso a Maduro cese".

Lavrov, por su parte, dijo que "deben ser los venezolanos quienes definan su futuro y las dos partes enfrentadas deben empezar el diálogo, algo con lo que está de acuerdo Maduro". A juicio del ministro ruso, "no se puede instaurar una democracia por la fuerza" y deploró que EEUU amenace con una posible intervención militar.

Al comienzo de la reunión en Sochi, Pompeo declaró que Trump "está determinado a reconciliarse con Rusia". "Estoy aquí porque el presidente Trump está decidido a mejorar esta relación (...) tenemos diferencias, pero no tenemos por qué ser adversarios en todos los asuntos", agregó. Lavrov le respondió que "es el momento de empezar a construir un modelo nuevo, más responsable y constructivo", pero pidió «propuestas concretas» capaces de restablecer las maltrechas relaciones.