Con la suma de
los tres puntos de penalidad en Montmeló, Verstappen quedó al borde del abismo.
Si suma un punto más en Montreal, sede del GP de Canadá (13 al 15 de junio) no
podrá correr el Gran Premio de Austria, la carrera en casa que tiene la
escudería de la bebida energizante. Si recibe otro punto en Austria, quedará
fuera del Gran Premio de Gran Bretaña previsto para el 6 de julio. El
neerlandés podría convertirse así en el primer campeón mundial en activo
excluido por el sistema de puntos de penalización.
El propio
neerlandés se mostró desafiante tras la carrera en el trazado catalán. Cuando
le preguntaron si su maniobra había sido intencional, respondió: "¿Eso
importa? Creo que prefiero hablar de la carrera que de un solo momento. George
debería haber recibido una sanción por eso, estaba claro". A quien lo
criticó en el paddock, Verstappen le lanzó una frase que rápidamente dio la
vuelta al mundo: "Bueno, traeré algunos pañuelos la próxima vez".
Tampoco mostró
intención alguna de reconciliación con Russell. Consultado sobre si hablaría
con el piloto de Mercedes, fue tajante: "No, no lo voy a ver más. No tengo
nada que decirle. Y creo que en la vida no hay que arrepentirse de demasiadas
cosas".
Las críticas
no solo vinieron desde dentro de la pista. Nico Rosberg fue durísimo al
analizar el episodio en Sky Sports: "Reducir la velocidad y embestir a otro
conductor es bastante grave. Desde mi punto de vista, es una decisión muy
indulgente. Parecía una represalia muy intencionada. Esperar al oponente,
embestirlo, igual que sentiste que el otro te embistió en la curva 1. Eso es
algo completamente inaceptable y creo que las reglas marcan una bandera negra,
sí. Si esperas a que tu oponente lo golpee, eso es una bandera negra".
La bandera negra
implica la descalificación automática del piloto, el máximo castigo posible en
la F1. Pero en este caso, los comisarios optaron por la penalización severa en
tiempo y los puntos en la superlicencia. No obstante, el riesgo de un castigo
ejemplar pende sobre Verstappen, que enfrenta ahora la presión de dos fines de
semana decisivos: Canadá y Austria. El 30 de junio, el neerlandés podrá borrar
dos puntos en su superlicencia correspondientes a un incidente en 2024, siempre
que no vuelva a infringir el reglamento. Hasta entonces, cualquier desliz puede
costarle caro.
Christian
Horner, jefe del equipo Red Bull, reconoció la fragilidad de la situación de su
piloto: "Nunca se puede garantizar nada, tendrá que mantenerse fuera de
líos. Vimos que el incidente se reporta y Max recibió instrucciones para
devolver la posición. Él pensaba que no le dieron espacio y que George no
controlaba el coche".
Max
Verstappen, con su futuro temporalmente en manos de la FIA, debe lograr
mantener la calma y evitar sumar un solo punto más si no quiere convertirse en
el primer campeón del mundo excluido por acumulación de sanciones. El Gran
Premio de Canadá, en pocos días, será su primera gran prueba bajo esta amenaza.