Qué encontró la Justicia sobre
la contaminación de Atanor al río Paraná
Durante el
proceso se acumularon pericias técnicas y estudios científicos que permitieron
reconstruir el impacto de la actividad industrial sobre el curso de agua. Las
pruebas incorporadas al expediente acreditaron la presencia de atrazina en
niveles superiores a los permitidos, además de otros compuestos derivados de la
formulación de agroquímicos que llegaban al río a través de distintos sistemas
de descarga.
Un informe de
la Autoridad del Agua fechado en febrero de este año, correspondiente a
muestras tomadas en octubre de 2025 en el arroyo Yaguarón, donde está emplazada
la planta, arrojó concentraciones de glifosato de hasta 1,9 microgramos por
litro y de su metabolito AMPA de hasta 1,4 microgramos por litro. También se
detectaron niveles de hasta 0,6 microgramos por litro de atrazina, además de
azoxistrobina e imidacloprid en varias de las muestras analizadas.
Maggi sostuvo
que esas cifras demuestran que la empresa continuó generando impacto ambiental
incluso durante los trabajos de remediación que la Justicia le había ordenado
realizar sobre el suelo y el acuífero subterráneo. Según el letrado, las
propias tareas de recomposición estarían arrastrando contaminantes hacia el
curso del río.
Sin embargo,
el propio informe de la ADA reconoce que, al tratarse de sustancias de uso
masivo en la agricultura y aprobadas por Senasa, resulta complejo determinar
con precisión si la responsabilidad corresponde exclusivamente a Atanor o si
existen aportes de otras fuentes ajenas a la planta.
Esa es, de
hecho, la línea de defensa que mantiene la empresa, ya que la contaminación con
agroquímicos no es exclusiva de su actividad y que se extiende a otras explotaciones
agropecuarias de toda la cuenca del Paraná.
Maggi calificó
ese argumento como un intento de diluir responsabilidades y remarcó que, para
la asociación que representa, se trata de una postura sostenida por una
connivencia histórica entre la empresa y funcionarios públicos.
El futuro de la planta Atanor
tras el fallo histórico
La sentencia
firme llega en un contexto particular para la planta de San Nicolás. En marzo
de 2024, la explosión de uno de los reactores dejó un operario herido, obligó a
evacuar a los vecinos del barrio circundante y derivó en denuncias por síntomas
respiratorios y manchas blancas sobre plantas, veredas y vehículos de la zona.
Ese episodio endureció los controles sobre la empresa y aceleró el cese de las
operaciones de producción de agroquímicos en esa ciudad, que hoy transita un
proceso de relocalización productiva.
Además de la
causa ambiental ya resuelta, los directivos de Atanor enfrentan otro proceso
judicial, esta vez por delitos ambientales graves vinculados directamente con
la explosión de 2024. Esa causa es investigada por el fiscal Patricio Mujica
Díaz, titular de la Unidad Federal de Investigaciones N°1 de San Nicolás, y
según indicó Maggi, los directivos de la empresa serían elevados a juicio en el
corto plazo.
En paralelo,
la Justicia mantiene vigente la obligación de la empresa de continuar con las
tareas de recomposición ambiental sobre el suelo y el acuífero subterráneo, ya
que en el caso del río Paraná el propio fallo estableció que el daño es de tal magnitud
que no existe una recomposición viable.
Para Maggi,
más allá del tiempo que demandó la resolución judicial, el fallo representa un
antecedente relevante no solo por el reconocimiento del daño ambiental sino
también por haber dejado planteada la necesidad de que continúen las tareas de
remediación bajo control judicial.
Info: Diego Mañas