A las tres de
la mañana y en medio de un escándalo en la Cámara de Diputados, Martín Menem y
el kirchnerismo concretaron el acuerdo y se repartieron los tres cargos en la
Auditoría General de la Nación (AGN), una jugada que detonó la relación de La
Libertad Avanza con el PRO.
Durante la
tarde el riojano entró en alerta porque no tenía los votos para aprobar el
Capítulo XI del Presupuesto, que recortaba los fondos a universidades y
discapacidad, y empezó una negociación a varias bandas para garantizarse el
apoyo de los aliados, algo que igualmente no consiguió.
En ese
contexto, Menem negoció con Germán Martínez y Máximo Kirchner para que le
habiliten el tratamiento de los auditores de la AGN y darle un lugar al salteño
Gustavo Sáenz, un acuerdo que se había tejido hace tiempo pero que igual
sorprendió al PRO y a Provincias Unidas.
Aunque Menem
no consiguió los votos para aprobar la totalidad del Presupuesto, cerca de las
3 de la mañana igual se votó la designación de los auditores Rita Mónica Almada
(LLA), Juan Ignacio Forlón (La Cámpora) y Pamela Caletti (Sáenz).
Los tres
flamantes auditores estaban escondidos cerca del recinto y Menem los llamó
apurado para que juren en plena madrugada, con un recinto que estaba por la mitad
porque se habían retirado el PRO, Provincias Unidas, el radicalismo, la
izquierda y otros bloques.