En sus últimas
ocho horas en Argentina, antes de ser extraditado a Estados Unidos por lavado
de activos y narcotráfico, el empresario dejó una serie de nombres,
advertencias y revelaciones que sacuden al poder político.
La periodista
Caro Fernández, en una crónica publicada en GPS, reconstruyó un encuentro
cargado de tensión y promesas rotas. "No me dejes solo", le rogó
Machado, consciente de que la Corte Suprema acababa de habilitar su
extradición. La periodista lo describe entre perros, papeles rotos y silencios
cargados de amenazas
"Si hablo,
se cae el país", le advirtió a Fernández. Esa frase, dicha al borde de su
caída, encierra más que desesperación: es una confesión cifrada sobre los
vínculos políticos, empresariales y financieros que lo sostuvieron durante
años. Entre los nombres que pronunció, aparecen José Luis Espert, Patricia
Bullrich, Alberto Weretilneck, Claudio Cicarelli y Santiago Caputo, el
estratega del gobierno libertario.
Fred Machado
no fue un empresario marginal. Fue un engranaje fundamental de un circuito financiero
que mezclaba aviones, campañas electorales y capitales turbios. "Vendió más
de 50 aeronaves en Argentina", detalla Fernández, citando a compradores
como el Grupo Neuss, el Grupo Frávega, Ricardo Fort y Sergio Mastropietro, este
último vinculado a MACAIR, la aerolínea de la familia Macri.
El nombre de
Lácteos Vidal también aparece en su entramado. La periodista documenta una
triangulación millonaria entre empresas de Machado, Transportes El Nacional
—propiedad de Alejandra Bada Vázquez y Cecilia Roncero— y los aportes a la
campaña presidencial de Patricia Bullrich en 2023. Según los registros citados,
al menos 215.000 dólares habrían fluido hacia la candidata a través de una
ingeniería financiera diseñada para borrar rastros.
El vínculo se
refuerza con la sociedad Eco Friendly, constituida por Claudio Cicarelli, primo
y presunto testaferro de Machado, y la propia Roncero. Ese esquema empresarial
—aparentemente ecológico— sería la fachada de una red de lavado con
ramificaciones políticas.
Machado desembarcó
en Argentina en 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri. Su expansión
coincidió con la gestión de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad y el
poder de Mastropietro en la aviación civil. Fernández escribe que ese contexto
"le permitió operar dentro del sistema aeronáutico argentino con respaldo
local y acceso a infraestructura clave".
En ese mismo
período, según la periodista, Machado conoció a Espert. Lo acompañó en la
campaña de 2019 y lo financió generosamente. Pero la relación terminó mal. "Espert
no tendría que haberme negado", repitió una y otra vez, mientras rompía un
documento frente a Fernández. "Una sola persona tiene ese contrato",
agregó antes de destruirlo.
Su decepción
no se limitó al economista liberal. También apuntó al entorno libertario: "Le
mandé un mensaje a Santiago Caputo. Le dije: 'Yo no quiero ir a Estados Unidos.
Si esto explota, yo fundo todo. Yo hablo y se cae el país mañana'. La respuesta
fue: 'Mensaje recibido'". La periodista no encontró bravura en sus
palabras, sino miedo y conciencia del poder que había perdido.
La conexión
llega hasta el gobierno nacional. Hernán Núñez, funcionario del Ministerio de
Capital Humano, figura como socio de Cicarelli en Gold and Sand, empresa que
obtuvo tierras fiscales y permisos de explotación minera. Según la periodista,
la candidata libertaria Lorena Villaverde, actual pareja de Cicarelli, es el
nexo que une a Machado con el oficialismo de Javier Milei.
Fernández
narra el final con precisión cinematográfica. Una camioneta azul se detiene
frente a la casa de Viedma. Policías con chalecos antibalas forman un círculo.
Machado abraza a sus perros y le dice a la periodista: "Gracias por todo".
Minutos después es detenido.
"No se fugó
porque no quiso, o porque tenía un pacto que no cumplieron", reflexiona
Fernández. El financista cayó, pero su caída arrastra una red que sigue viva:
empresarios, políticos, intermediarios y funcionarios que se enriquecieron al
calor del dinero sucio. Su amenaza —"Si hablo, se cae el país"— no es
sólo un gesto de soberbia: es la confirmación de que el poder político y el
dinero narco se tocaron más de lo que nadie quiere admitir.
Caro Fernández
cierra su nota con una imagen que vale por mil documentos: "El río Negro,
hoy más negro que nunca, develará más de un entramado nacional y provincial. El
sol no se tapa con la mano, y esta no será la excepción".
En su
provincia natal, el caso desató un terremoto. Alberto Weretilneck, gobernador
de Río Negro, negó cualquier vínculo con Machado, pero el empresario lo desmintió
categóricamente. Fernández detalla que Claudio Cicarelli, socio y presunto
testaferro de Machado, fue empleado del bloque oficialista provincial y
beneficiario de licencias mineras otorgadas por la Secretaría de Energía, a
cargo de Andrea Confini, pareja del gobernador.
Info: Caro Fernández,
periodista y conductora en Splendid AM 990